Un filósofo del Siglo XVIII suelto en Buenos Aires

Antes que nada quisiera presentarme. Mi nombre es David Hume y al parecer soy conocido en estos tiempos de la humanidad como un gran filósofo, seductor, “partuzero” (o amante de la partuza) y maquina sexual. Antes que nada quisiera aclarar que estoy de acuerdo con la parte de “partuzero”. Soy un gran amante de la vida y disfruto el buen comer, el buen beber y hacer felices a las damiselas con las que me cruzo por el maravilloso sendero de la vida. Honestamente no sé si considerarme una gran seductor aunque tengo entendido que en Escocia mis conquistas han sido catalogadas como legendarias. Creo que hubo una gran exageración al respecto aunque si es cierto que he tenido la oportunidad de compartir y disfrutar la compañía de múltiples cortesanas, la cuales han llenado mi vida de luz y regocijo, en tanto que yo, en agradecimiento, he hecho lo posible por satisfacer sus fantasías carnales y no carnales, además de hacerlas pasar un buen rato conmigo. Con respecto al apelativo de “Gran filósofo”, debo decir que solamente me considero un hombre curioso que le gusta conversar y reírse con sus amigos sobre las curiosidades de la naturaleza humana, tan fascinante y contradictoria ésta. Si alguno de los escritos que surgieron en estas reuniones al parecer tuvieron un impacto en la filosofía y el pensamiento científico honestamente me alegro por ello pero deben saber que no fueron escritas con esta intención. Más que nada necesitaba los medios para continuar mi estilo de vida libertino. Aquellas fiestas en Edimburgo no se pagaban solas. Sobre todo cuando algunos de mis invitados bebían en exceso y destruían alguna de las habitaciones. Particularmente hablo de Voltaire. Él era particularmente un… ¿Cómo dicen aquí en estos tiempos? “Un borracho de mierda”. Como verán me estoy tratando de acostumbrar a las jergas modernas para poder relacionarme más la gente, algo que amo hacer.

La cuestión es ¿Qué hago aquí en pleno siglo XXI? Es largo de explicar. Al parecer fui trasportado en el tiempo por algún fenómeno físico que desconozco. Cuando llegue me encontré con el creador de este blog quien me ofreció este espacio para escribir mis experiencias en esta interesante época. Acepté gustoso y de hecho aclaré que uno de las cosas sobre las que quería escribir era sobre la seducción ya que es un tema que me fascina. Debo admitir que muchas cosas han cambiado desde mi época. He tenido que aprender nuevos modismos y adaptarme a las nuevas culturas. Aun así he visto que muchos patrones se mantienen aún. Como diría me colega Nicolás Maquiavelo: las tecnología cambian pero las pasiones son las mismas. Mi interés es precisamente descubrir todo sobre la seducción para poder entregarme al placer carnal y disfrutar de la vida al máximo. En este sentido debo admitir que haber sido trasportado a la Argentina (donde resido actualmente) ha sido un verdadero lujo ya aquí las mujeres son particularmente difíciles. He viajado por Europa y América Latina y he llegado a la conclusión de que quien puede conquistar una damisela aquí podrá hacerlo o en cualquier parte del mundo. Es más planeo analizar las características culturales propias de la Argentina para poder llegar al fondo de la cuestión. Con el tiempo viajaré por otros lugares para también analizar la idiosincrasia seductora de dichos territorios. Esta aventura me llena de dicha. Nada más emociónate que el proceso de aprendizaje.

En mi viaje hasta ahora además de mi queridísimo amigo Adrián, he conocido otros grandes personajes cuyas biografía analizaré aquí. Por ejemplo he conocido a un gran seductor en estas tierras extrañas: Milton. Este es un muchacho cuyas historias revelan la verdadera esencia de lo que es seducir. Un verdadero Messi de la seducción. Como verán también he aprendido sobre este juego popular llamado futbol cuyas jergas me han fascinado. También he conocido a creativos pensadores como Richard Des Lutins y grotescos e ingeniosos humoristas como Rizzo Cabernera. Juntos estamos en el camino del continuo aprendizaje de las relaciones sociales.

Bien, con esta introducción comienzo mi actividad en esta página virtual y le agradezco al creador de ella por su generosa invitación y por hablar tan bien de mi modesta persona.

Atentamente

David Hume (Amante de la buena vida)