Soy un asesino: crónica de la violencia diaria en la Argentina

Escribía acaloradamente en anomía cuando apareció ella. Clavándome la vista con sus dos largas antenas empezó a caminar impunemente por las paredes como intentando provocarme. Al ver esta imagen solo una palabra se cruzó por mi mente: Matar. Fui corriendo a buscar una revista lo más pesada posible: Fundación vida silvestre… No (de que mierda sirve la ecología si no podes matar con ella), La nación… menos…. revista Conceptos… ¡¡Si!! Sabía que el conocimiento me iba a servir de algo….

Luego con el arma en mi mano comencé a buscarla nuevamente… estaba agazapada entre los cables de la computadora….

La increpé:
– ¡¡Cucaracha de mierda!! ¡¡Te voy a romper las alas hija de re mil puta!! ¡Salí si sos tan mala!
No soportó mi provocación, y lentamente comenzó a salir…
Era una posición difícil no podía darle….
Un pequeño tabique de 5 centímetros sería mi última oportunidad… No puedo hacerlo me dije…
-¡¡Si puedo!!
Ella rió cruelmente
Faltaba poco… solo unos pasitos… cada vez más cerca…. – va muy rápido, ¿podré? ¡tTengo que arrojarla para darle!…. otro paso más… – ¡Vamos! ¡Vamos!…
Un instante, un suspiro, el alma condensada en una revista de pensamientos… un vuelo.. un golpe… la precisión echa carne… y un cuerpo moribundo….
– ¡¡¡Toma perra!!!-

Estaba ella agitando aún esperanzada sus patitas… pensé mis movimientos…
– ¿Explotarle la cabeza de un revistazo?… no…voy a ensuciar la alfombra…
Cosas terribles puede uno decir en momentos de excitación…
De pronto se me ocurrió:
– ¡Alcohol! ¡La muerte limpia!
Con todo mi sadismo tomé el alcohol etílico y se lo arroje lentamente a la valiente cucarachita…
Ella se retorcía…y yo observaba…
Y su muerte no fue limpia… mi conciencia estaba aterrada… comencé a temblar sin dejar de arrojarle alcohol…. y la acción que acompaña al miedo o al horror solo puede dar penas…
Y eso fue lo que tuve. Y lo que tengo.

Ahora su cadáver me observa, me mortifica, me recuerda el cruel e innecesario asesinato que acabo de cometer hace tan solo 40 minutos…

Debí haberle pegado un balazo…

—*Basado en una echo real… (De hace 40 minutos)… ahora voy a tirar ese cadáver asqueroso…
¡Uh! ¡me re extendí!!… desperdicie mi vida, otra vez…