Querido amigo

Si yo pudiera hablarle a alguien de ti, le contaría que desayuno improvisando
tu rostro entre pan y mantequilla.
Le contaría que me das momentos con aromas de poesias y caricias de pan, sentimientos de algodón alborotando
en mi un enjambre de ilusiones.
Le hablaría del postre de deseos,
de tu boca bebiendose mis silencios,
del fuego de claveles en tus manos desbordando mis sueños.
Le confesaría que eres un bello poema despertando las mañanas,
de como sin darte cuenta,
haces que los dias se posen en tu recuerdo.