Nadie vio “El club de la pelea”

Es increíble y patético ver como cada vez más personas caen bajo el encanto de las mismas técnicas con las que los nazis convencían a la población alemana. Aquella que les hizo creer que eran la raza superior y que debían eliminar al resto de la humanidad: “Aunque fuese tu vecino si no es de genes puros, hay que matarlo. No importa que lo conozcas de toda la vida. Ya no es humano.” Antes lo era pero alguien les metió otro discurso en la cabeza y ahora tiene que morir.

La cruda verdad

Parece ridículo pero, aún con todo lo estudiado sobre este fenómeno que tuvo lugar hace como más de medio siglo, la gente sigue cayendo en las mismas tretas baratas de psicología social y marketing. Ya sea por parte de un gobierno de derecha, un gobierno populista de izquierda o una empresa de desarrollo personal o seducción, las moscas caen y se comen toda la mierda ¿No me cree? Entre a la Internet y vea la cantidad de negocios que explotan la miseria de la gente. La era de la información y de las comunicaciones nos dejó sin propósito y sin identidad y, en la búsqueda por recuperarlo, nos topamos con empresas que usan esta falencia para vendernos lo que sea.

Con esto no estoy diciendo que esté mal que las empresas de multinivel, de desarrollo personal o de lo que sea usen estas técnicas para vender. Si la gente es lo suficientemente idiota para caer en ellas y creerse la propaganda, merecen ser adoctrinados. Igual aclaro que no todos los emprendimientos son estafas. De hecho, la mayoría no lo son y ofrecen productos y servicios legítimos. Si yo armo una empresa y quiero vender voy a usar todos los medios posibles para hacerlo. Si mi producto es bueno y satisface una necesidad no tiene que haber un conflicto moral. Lo que estoy denunciando no es la herramienta utilizada sino el hecho de que cada vez más personas caigan bajo estas técnicas. Ello habla de que, en la era de la información y la comunicación, estamos cada vez menos desprovistos de armas para defendernos de estrategias de manipulación que, en otras épocas, se usaron para realizar genocidios.

Hoy en día nos hacemos los maduros y los inteligentes. Creemos que aquello no va a volver a suceder. En la era del coaching y el desarrollo personal nuestro intelecto se fortalece con el conocimiento infinito. Las nuevas generaciones absorben como esponja los conocimientos disponibles en la vasta red de información. Son emocionalmente más inteligentes, más sabios. Los millennials son la generación del provenir. Son los emprendedores del nuevo mundo que desafían los viejos y anticuados paradigmas. Buscan su propósito e identidad y desafían el autoritarismo de la rutina… ¿De vedad? ¿Es tan así? Honestamente lo dudo mucho. Cuanto más cambian las cosas más siguen igual.

El club de la pelea

Es verdad que las nuevas generaciones absorben información como aspiradoras. Los jóvenes han visto “La ola” y “El club de la pelea” y, por ello, creen que nadie puede subyugarlos. Esas películas les enseñaron a desafiar al sistema y a cuestionar lo dado. Sobre todo la segunda que fue un hito para varias de las nuevas generaciones.

¿De veras? ¿No podrá ser más de lo mismo? Tal vez se trate de una estrategia más compleja para buscar el mismo fin de siempre: someter la voluntad individual a la cultura de las masas. Disolver la identidad individual para imponer una identidad colectiva cuando haya que llenar el vacío existencial en una cultura mediática basada en el de consumismo y la satisfacción instantánea. Analicemos uno de estos pilares de las nuevas generaciones: “El club de la pelea”. En este largometraje que las generaciones de “libres pensadores” sigue como los cristianos a la biblia, el personaje principal cuestiona al sistema. Les enseña a sus discípulos a desconfiar del discurso consumista, a no someterse a la esclavitud de la cultura de masas. “No eres la ropa que usas” “No eres los muebles que compras” “No eres tu trabajo”. Frases que repite a lo largo de la película. Cada vez más personas se unen a su causa absorbidas por su atractivo discurso desafiante y liberador. En una sociedad que despoja a los individuos de sentido es fácil venderles uno nuevo orientado a comprar un producto. Esto es lo que denuncia Tyler Durden, el protagonista de aquel film. Pero lo cierto, es que cuestionar los discursos de una sociedad superficial y vacía es, en sí, también un discurso que llena de identidad y propósito a personas a quienes les han sido arrebatados dichas construcciones. Él está haciendo lo mismo que lo que denuncia, solo que de una forma más sutil.

Digo, ¿Acaso no está él haciendo lo mismo? ¿No está vendiéndoles un discurso, un propósito? ¿No les dice en el fondo: “dejen de ser las ovejas de la sociedad y sean ahora las mías”?  Eso es exactamente lo que hace. El club de la pelea que él funda actúa como cualquier grupo, club, religión, partido político, movimiento. Su fin es adoctrinar a los individuos para que crean los valores del colectivo en cuestión. Ellos creen que eligen unirse a la causa por voluntad propia ¿Pero realmente es así? A fin de cuentas es más de lo mismo. En vez de ser un discurso funcional a un sistema, se trata de uno que se construye a partir de la crítica a otro discurso. Y la ovejitas obedecen y están dispuestas a matar y a morir por la causa. El líder hace lo mismo que hace el sistema que él denuncia.

A diferencia la película “La ola”, donde la denuncia a estas estrategias se evidencia en forma más clara, “El club de la pelea” expone un discurso seductor con el cual el personaje principal adoctrina a las personas, estando éste repleto de atractivas ideas: libertad, propósito, lucha. Al final todos caen una vez más solo que, a diferencia del primer film, no hay un desenmascaramiento del proceso efectuado. Por eso tuvo más impacto entre las jóvenes generaciones. La ola denuncia lo manipulable que somos por cualquier persona, empresa o gobierno. El club de la pelea denuncia que la sociedad nos despoja de identidad para poder manipularnos y que debemos abrir los ojos. El problema es que no nos dicen que alguien puede utilizar ese mismo discurso de apertura de mente y lucha por la individualidad para hacernos lo mismo que la sociedad ya hace con nosotros. El mensaje de denuncia a los mecanismos de manipulación de psicología social está presente en la película y la novela, sin embargo, se encuentra a un nivel subterráneo. Por eso, la mayoría de las personas solo se quedó con el discurso del personaje y no con la denuncia de la película. El meta discurso fue ignorado y con razón, en el mundo de las apariencias y la superficialidad, el espectador no tiene la capacidad para analizar con profundidad.

Las nuevas generaciones: cada vez más manipulables

De aquella película que las nuevas generaciones aman, solo eso es lo que la gente rescata: el mensaje de rebelarse contra un sistema que aliena y oprime, de buscar el propósito verdadero. Genial, es un bello discurso. Uno que cualquiera puede usar para someter y vender un producto, una idea, un servicio, un ideal, un mensaje. Lo que sea. Es increíble como la misma generación que idolatra una película que denuncia la manipulación es su más compleja estructura, sea tan fácil de manipular. Cuando los gobiernos populistas florecían en Latinoamérica, fueron los jóvenes los primeros en caer en las técnicas de psicología social que estos utilizaban. Y, sobre todo, fueron aquellos que estudiaban en las universidades donde estas técnicas son analizadas una y otra vez. La ironía es hermosa y aterradora. Cuando los gobiernos de derecha se consolidaron se dio el mismo fenómeno. Cuando las empresas de multi nivel se expandieron ¿Quiénes caían en sus marañas argumentivas  y se volvían fanáticos religiosos de las ventas? Si, las generaciones del libre pensamiento y el emprendedursimo. Las que absorben toneladas información y buscan desarrollarse y ser la mejor versión de ellos mismos. Al parecer son tan o más manipulables que las generaciones anteriores solo que, en vez de adoctrinarlos con un discurso genérico, utilizan uno que se basa en sus carencias y necesidades específicas. Como los integrantes del club de la pelea ¿Qué ironía verdad?

Y así miles de empresas y emprendimientos replican la misma estrategia para vender. Insisto, si el producto o servicio es de calidad, esto no tiene nada de malo, lo que preocupa es lo fácil como las personas se tragan el discurso y lo asimilan como un feligrés absorbe las enseñanzas bíblicas. No cuestionan nada o, si lo hacen, cuestionan todo salvo el discurso cuestionador del “todo”, que es en sí mismo otro discurso con el que, precisamente, los manipulan. Se ofenden si alguien ataca su discurso. Salen a defenderlo como fanáticos dispuestos a dar la vida por él. Eso es lo que me preocupa. Las nuevas generaciones son asquerosamente manipulables y carecen de defensas contra estos artilugios. En parte, esto se debe a que han nacido en la sociedad de las imágenes y de lo efímero. A duras penas saben lo que es leer. La lectura crea seres pensantes. Lamentablemente lo único que estos otarios leen son libros de desarrollo personal y seducción que solo convalida el discurso que les quieren vender. Los más inteligentes, a lo sumo, leen libros de marketing y psicología social para someter a los otros pero a la larga se trata de lo mismo. La mayoría no puede leer más de cinco párrafos. Son casi analfabetos funcionales. O mejor dicho analfabetos emocionales y sociales. Para colmo, gracias a la expansión del mundo virtual, han perdido el contacto con las otras personas. Creen que tienen miles de amigos en sus redes virtuales. En realidad están más solos de lo que creen y en el fondo lo perciben. Esto los deprime y los hace moldeables.

Yo mismo participé en varios experimentos de psicología social del estilo “La ola” de los cuales pude observar todo este triste proceso repetirse una y otra vez. Creo que vale la pena analizarlos. Son la punta del iceberg de una sociedad en decadencia que se cree cada vez más madura emocionalmente aunque se desarticula sin percatarse de ello. El secreto es siempre utilizar la misma fórmula: si las personas se sienten atrapadas por un sistema que los somete mediante un discurso determinado y quieres someterlos, mejor crea un discurso anti sistema con el cual puedas manipularlos. Ellos no podrán ver lo que estás haciendo ya que te verán como un liberador que les abre los ojos para evitar que otros los manipulen. No podrán evitar sentirse seducidos por tu discurso y compraran lo que quieras venderles ya sea una idea política o un producto  comercial. Y por cierto ¿Sabes que discurso eligieron los expertos del marketing de las empresas que venden cursos de seducción para vender sus seminarios desde que surgieron en los Estados Unidos a principios de los noventa hasta la actualidad en toda Latinoamérica? El de la película “El club de la pelea” ¿Qué amarga ironía verdad? Nadie vio “El club de la pelea”.