EL ENCUENTRO

Me despertaron unas gotas de lluvia que caían sobre mi rostro y el piquetear de una horrible bestia recostada en mi pecho que aleteaba y hacia estruendosos sonidos como queriendo decirme algo. La mire fijamente a los ojos y enmudecí de miedo mientras ella volaba inquietamente sobre mi aleteando sus espeluznantes alas como insinuando que me levantara, como queriendo que siguiera su camino en lo oscuro de aquel bosque incierto, el viento soplaba fuerte empujando los árboles unos con otros y generando aterrorizantes sonidos en aquella noche plutónica de nunca acabar. Pensé que solo se trataba de un sueño, un sueño producto de mi cansancio, pero luego, cuando más atemorizada me encontraba volvía a divisar a mi compañero de soledad, aquella horrible ave carroñera que no hacía más que aletear y gruñir como evocando el hades. Con un grito de miedo le rogué que se largara, — vete maldita ave de mal agüero, bestia infra mundana, que traes contigo la misma muerte personificada. Miraba a todas partes y no había más que espeso bosque y aquella ave sobre mi como queriéndome hablar, que locura, pensé por un instante. Si las aves hablaran. Me estaré enloqueciendo, estaré perdiendo mi cordura que ahora en este oscuro lugar es lo único que tengo. Y luego pensé, muchos de mis precursores pensarían lo mismo que yo en este momento.
Volví mi mirada en aquella bestia aterrorizante y con un grito de furor y miedo y mirándolo fijamente a sus inquietantes ojos infernales le grite. ¿Qué quieres endemoniado espectro? Giro su cabeza como el cazador a su presa, como el león a su comida, o quizá, como un ave carroñera a la mortecina, eso era, me miraba con deseo ferviente de enterrar su apestoso pico en mis ojos y cavar en mi rostro un perturbante agujero de dolor. Creó la imagen más pesadillezca de mi historia y entonces enmudecí de nuevo, al verme se alzó en vuelo y se marchó apresuradamente; no pasaron más de unos cuantos minutos cuando regreso violentamente y con picotazos en mis hombros y gruñidos escalofriantes me incitaba a seguirlo, entonces pensé, estoy sola y es totalmente probable que nadie pueda escucharme desde aquí, y es solamente un ave que quiere que la siga porque quizá necesita ayuda, entonces decidí encaminar mis pasos en lo profundo del espeso bosque, me preguntaba a donde me llevaría la locura de seguir a un animal detestable por el mundo entero, pero aun con mi miedo seguía el camino, nada más tentador para un escritor que descubrir nuevos mundos y aquello para mí era extraordinario aunque abrumador.
Caminamos por lo que pareció bastante tiempo sin encontrar una salida, solo que espeso bosque cada vez más infernal, cuando de pronto un sonido llego a mis oídos, era un rio lleno de furia natural atravesando un profundo despeñadero. Me detuve, pero al levantar la mirada pude observar la claridad, entonces descubrí que estaría a salvo una vez saliera de aquel lugar.
Abrí camino entre las ramas de los árboles llenas de espinosas hojas y descubrí un extraordinario mundo, era como abrir la puerta para salir de una habitación oscura y de repente enfrentar ante mis ojos el paisaje natural más maravilloso y raro jamás imaginado. Había flores de un tamaño extravagante con hermosos colores, era como si mi pesadilla estuviera acabando, dando comienzo al sueño más anhelado en mi vida, era tan mágico, con una cascada de agua cristalina que con la caída de los rayos de sol sobre sus aguas denotaba brillantes diamantes resplandeciendo aquel lugar, varias mariposas de colores iluminaban en mí una sonrisa de asombro, ¿cómo me encontré en un solo instante con dos mundos completamente diferentes? Y ahora bien, en donde se encontraba aquella ave que me había llevado allí. Mil preguntas paseaban por mi mente como torrentes de agua que inundaban mis sentidos era totalmente increíble lo que mis ojos alcanzaban a ver en aquel lugar, aún más extraño era encontrar lo que siempre imagine como si hubiese entrado en una maquina creadora de sueños y hubiese creado el más infinito y mágico de mí ser. De repente, escuche pasos acercándose a mí y de nuevo entro un frio en mi cuerpo recordándome el tormentoso lugar del que venía, un trueno escalofriante y estremecedor sacudió el lugar y de repente una densa nube negra convirtió el mágico escenario en un aterrador e infernal mundo, no veía nada más que oscuridad y tras de mi los pasos de alguien se acercaban.
¿Quién está ahí? Pregunte perdiendo la cordura de mi voz, no temáis, me respondió la voz de un hombre mayor que por su acento parecía de otro tiempo, sentí miedo cuando vi a un hombre vestido de negro y con vestimenta antigua, muy antigua acercarse a mí, pero más me aterrorizo al ver que aquella ave tenebrosa que me había traído hasta allí posaba sobre su hombro como si aquel hombre fuese su más ferviente amo y su fiel amigo. ¿Quién es usted? le pregunte, ¿cómo se llama y de dónde viene?, es acaso esta infernal ave su mascota, al levantar la mirada aquel señor, pude observar que era un hombre de unos 40 o más años, vestido con un traje muy elegante y colonial de muchas épocas atrás, tenía bigote y era bastante despeinado, sus ojos infinitos aterrorizaban quizá más que los de aquel monstro que cargaba sigilosamente en su hombro. Me llamo Edgar, contesto, y puedo ser de por acá, hablaba mientras caminaba a mi alrededor. Se detuvo frente a mí por un momento y mirándome a los ojos replico, o quizá no. Nada es seguro en este lugar, ni siquiera lo que acabas de ver con tus propios ojos, y que se ha convertido en nada más que oscuridad. No sabía en aquel preciso momento que me asustaba más, si el estar sola con un extraño hombre que parece un psicópata o el hecho de que por un momento pensé que era el mejor sueño de mi vida y ahora era nuevamente la misma aterradora pesadilla sin final.
Pero, ¿puede decirme en donde me encuentro? – pregunte ansiosamente.
Estas en donde quieres estar, me respondió, y así mismo no lo estás. Y sostuvo un silencio pausado.
Es en realidad un hombre extraño que no logro entender, pensé. Tenía una peculiar expresión que aunque extraña me parecía familiar o por lo menos le había visto en alguna parte.
Siempre me ha gustado caminar por el rio, me dijo mientras observaba aquel fangoso y húmedo lugar, es tétricamente inspirador… añadió luego de un largo suspiro.
¡Soy un artista, soy poeta, soy un gran escritor! –dijo con orgullo y dignidad, nunca logré ser lo que quería pero soy lo que quiero ahora.
Entonces, decidí comentarle que me gustaba escribir y que lamentablemente a quienes consideraba mis precursores no pude conocer ya que son de épocas muy antiguas, todos para mis lamentos muertos en vida, pero gracias a las letras, vivos en fantásticas obras. – dije mientras suspiraba
Dime compañera de letras y tertulias, me dijo mirándome a los ojos con entusiasmo. – ¿Qué te gusta escribir?, ¿cuál es ese género literario que identifica tu pluma? Y ¿Cuál es el precursor de tus talentos, el maestro con quien hablas en tus sueños?
Aunque no lo creas por mis miedos, le conteste. – me gusta mucho el género de terror, la fantasía; me enamoran los poetas que cautivan con sus obras y mirando su espeluznante ave le comente; -Tu ave, me recuerda a quien fuese mi maestro, solo lo conocí y hable con él a través de sus libros, fue un gran escritor de hace siglos.
¿Cómo es su nombre bella dama?, preguntó
-Allan Poe, le respondí. ¿Lo conoces?, es fabuloso, sus obras son realmente espeluznantes y misteriosas, Era un dios escribiendo, seguí hablando como si no hubiera alguien en la tierra siquiera semejante a la persona que me encontraba describiendo.
Mira que fantástica realidad y que misterio a la vez, me contesto con voz entrecortada mientras caminaba. Según me comentas ¿Es de otra época?, ¿te ha gustado algún escrito en particular, de aquel peculiar personaje que me nombras?
¡Por supuesto! –contesté, y con gran alegría y confianza le hable del cuervo, como si se tratase de la misma infernal ave que llevaba sobre su hombro, es ese el poema más monstruoso y realmente maravilloso que he leído en mi vida.
Me gusta la idea de imaginarme un día escribiendo un poema si quiera similar, ser tan grande como mi maestro, cautivar con un poema, tanto como él lo ha logrado hacer, y con un rostro de ilusión le hablaba de él como si fuese mi héroe favorito, aquel que salvo al mundo de una destrucción. De repente llego el silencio y mientras caminábamos por la orilla del rio, vi como su rostro se llenaba de lágrimas, sus infinitos ojos húmedos inspiraban compasión. – ¿Te sucede algo? – Le pregunté; y el mirándome a los ojos y con la voz entrecortada y su cuerpo entumecido, respondió con otra pregunta, evadiendo un sentimiento que emanaba de mi corazón
¿En qué año estas? me pregunto con curiosa ansiedad.
En 2017, le respondí con un poco de miedo, pues sus ojos emitían un brillo realmente espeluznante; de pronto, el hombre inclino su rostro y observando sigilosamente a su ave dijo. Ha pasado más de un siglo y medio desde que me fui, dejando vagamente mi vida en el olvido, mis miserables obras que solo fueron eso, obras de olvido en un largo tiempo ahogadas en el alcohol, me fui y no alcanza a lograr mis sueños, verme famoso, crear mi diario periodístico y muchos más.
Casi ahogado en llanto continuo contándome su triste vida con la cual hacia que en mi garganta se hiciera un nudo que me impidiera casi respirar, mi amada esposa, siendo tan joven ella, allí en su habitación muriendo de dolor por su penosa enfermedad y yo ahí como un cobarde, hundido en el alcohol no logre salvarla. Y ahora vienes tú, me dijo con voz entrecortada, una joven doncella del nuevo mundo, hablándome del mas mediocre de los hombres como si fuese un ídolo de tu vivencia, como si pudieras ver en el algo que salvar, hoy vivo solo con mis fieles amigos de mis cuentos y poemas, me fui pero me los lleve a la tumba, mi flamante cuervo, quien una noche toco estremeciéndome a mi puerta, y hoy ahí sigue en el lintel y a mi lado. Han pasado tantos años… y de nuevo un largo silencio nos invadió, yo no sabía que decir, estaba atónita frente al hombre que descubrió mi pluma entre el romance.
Tras el largo silencio se acercó un ser aún más extraño y al cual tenía más miedo de encontrar en un lugar tan oscuro como en el que nos encontrábamos en aquel entonces, debido a su talento innato de aturdir mentes asustadas, de repente abrazo la pierna de aquel hombre y runruneaba mientras él lo acariciaba. Entonces al verlo de cerca enmudecí del asombro, era un gato negro con un extraño collar de pelo blanco alrededor de su cuello y lo que era más extraño, estaba tuerto. No puede ser exclame con gran intriga, le falta un ojo a tu gato, y el levanto su mirada haciendo una extraña mueca burlona y me observo; es increíble, completamente inaudito no puedes ser tu realmente y llorando de felicidad, agarre su débil mano y le dije.
Te agradezco tanto que hayas encontrado en mí el mundo que ahora tanto amo, la pasión por una poesía diferente me hizo encontrarte entre los libros, y ahora estas aquí frente a mí, claro, como no lo puede ver antes, le dije con gran felicidad, tu cuervo quien inspiro en tu puerta el que se convirtiera en mi poema favorito y tu gato, seguro eres plutón, dije mientras le acariciaba la cabeza y el runruneaba entre mis dedos.
Así es, me respondió aquel hombre. No te sientas agradecida conmigo, por el contrario, hoy que grande me haces al contarme que mis obras son leídas por chicos como tú, que no he sido olvidado, que no quede en el olvido, que hoy tengo tantos lectores que me aclaman como siempre lo quise. Y con la voz entrecortada y mirándolo a los ojos le dije, perdona por querer copiarte, por querer ser incluso mejor poeta que tú, aun sabiendo que eres mi maestro y el de otros que también son mis maestros. Ahora estando frente a ti, solo me queda pedirte un favor, podrías darme un consejo que enfatice mis letras y logre enfocar mi espíritu en la literatura.
Sumérgete en el mar de las letras, me contesto mirándome a los ojos, navega por la galaxia de lo irreal, de lo fantástico y de lo oscuro, crea mundos nuevos con tu imaginación y muéstrale al mundo quien eres, que si un día te vas dejes una huella imborrable en tus libros, y si de algo te sirven mis obras, tómalas, ahora son tuyas, llénate de conocimientos, solo leyendo encontraras como en mis obras lo que éstas buscando, y un día pequeña dama, no vas a escribir un poema como el mío, no, y sonrió. Un día escribirás un poema como tú, un poema que será leído con tanta admiración como hoy tú lees el cuervo y será solo tuyo, serás grande entre los grandes.
Lo abrace y sonreí con lágrimas en mis ojos, agarro mis manos y me volvió a decir, no dejes de escribir, bueno o malo siempre escribe y deja plasmada con tu pluma en tus libros ideas convertidas en grandiosos cuentos y relatos, en misteriosas novelas o en maravillosas poesías, se una mujer libre entre las letras. Ahora si ha llegado la hora, dijo mirando a su gato y a su cuervo, ha llegado la hora de marcharnos definitivamente y descansar en el más allá con la tranquilidad de dejar quien difunda nuestra vida en letras, ahora sé que lo logre, que todo lo que un día quise lo he logrado; ahora me voy con mi amada al lugar más tranquilo de lo inmaterialmente humano.
No había más que decir, el cuervo alzo su vuelo y se esfumo entre la densa nube gris que nos rodeaba, mientras el alzo su gato y se perdió en el bosque luego de decirme adiós.