Libre día tras día

La mayor parte de mi vida he estado atada a un miserable pensamiento suicida de odio y rencor, en el cual no he permitido esclavizarme, ni esclavizar al mundo que me rodea, he aislado mi vida sentimental del tormentoso recuerdo de aquel pasado, que envolvió una parte de mi vida, encadenando mi corazón a un misterioso recuerdo de traición mas que dolor y segando mi mente a descubrir el apasionante encanto del placer. Viví mi adolescencia encerrada en esas cuatro paredes de desolación y desconsuelo pensando que lo que había sucedido en mi vida era solo algo pasajero, era solamente un viejo recuerdo que debía dejar ir de mi mente, solamente era algo que yo permití, según muchas de las personas que así lo entendieron y clave en mi mente esa teoría de “sigue, que pudo haber sido peor” o “piensa en aquellos que mueren por este suceso o que en verdad sufren de dolor físico” y entonces en mi triste y adolescente corazón, decidí pensar que así era. Muchos años me indujeron a ver que esa realidad solo había sido un complejo de infancia que ya no debía estar en mi mente, que debía ser interrumpida por los supuestos sabios consejos de aquellos que en aquel momento no entendieron lo que sucedía, no creyeron en aquella niña que sufría en silencio y que así comprimió su corazón resentido por lo que parecía ser muchos años.

Pero me aferre a una vida diferente y decidí seguir mis sueños, alejarme de mi realidad, de una realidad incierta para muchos y probablemente verdadera para otros cuantos, sumergí mi mente en escribir cada emoción que sentía; cada experiencia nueva en mi vida estaba marcada por ese pasado en mi mente, pero en mi corazón solo soñaba con un futuro, con realizar mis sueños, con forjar un propósito en mi vida.

Cuando creí haberlo olvidado todo, haber perdonado a cada persona que interfirió en aquel momento contra mi, me dí cuenta que no era así, que aun tenía resentimiento en mi corazón, que una parte de mi y no sabia que tan grande, deseaba matar ese recuerdo que solo estaba reprimido en mí. Olvidé recordar  este episodio solo para entregarle a mi vida un poco de tranquilidad, un poco de paz y así poder superar muchos obstáculos en mi vida, así poder sentir amor, poder sentir placer.

Mucho tiempo después de no hablar de este infortunado momento, llego a mi vida una persona con quien pude liberar mi opresión, a quien sin conocer confié lo mas intimo de mi tristeza, fue quien entendió verdaderamente lo que en aquel momento me sucedió, quien con solo unas palabras de consuelo, mostró ante mi, que todo tendría un final, que mi tristeza no sería eterna y entonces el perdón emano de mi corazón, ese perdón del cual no conocía, simplemente es la entrega a mi propio amor, a perdonar y a perdonarme, a borrar el rencor de mi vida. Ha pasado el tiempo y aquel monstruo que me arruino una parte de mi vida ha cambiado y quizá esté pagando su propia condena, la vergüenza en su mirada un día sin darme cuenta me demostró que sufre, que hoy tiene un peso de remordimiento en su vida y en su ser.

¡Ahora vivo!, como nunca antes soy completamente feliz y estoy tan decidida a simplemente vivir cada minuto de mi vida, olvidando cada instante amargo en mi dulce travesía por el mundo, a amar sin importarme el miedo de sufrir, a perdonar a quien invirtió tiempo en mi dolor y a ofrecer perdón a quien sin pedirlo lo merece. Simplemente decidí “ser libre, día tras día”.