La naturaleza humana

El mundo gira el rededor del sexo. En serio. Es la obsesión de todo el mundo. Hombres y mujeres. Claro que desde distintos puntos de vista. Siempre nos dicen que los hombres estamos obsesionados por el sexo como si las mujeres no pensaran en garchar, perdón, como mariconeadamente dicen, “hacer el amor” o, si se zarpan mucho, tener sexo o algún que otro eufemismo pelotudo para decir garchar.

No voy a negar que los hombres vivimos al palo pero creo que el garche (llamemos las cosa por su nombre sino volvamos a casa tomar la sopa y listo) es la piedra angular de nuestra sociedad. O sea, ¿Para que te vas a leer a Marx, Russo, Descartes y otros sociólogos, filósofos y otros peoltudazos , si lo que explica cómo funciona el mundo es el garche. Desde los eventos más macro, como un golpe de Estado o alguna que otra azaña mundial, hasta los hechos más banales como irse al baño en medio de una charla de filosofía a clavarse una buena paja (este hecho es más común de lo que la gente cree), todo es explicado por las ganas de coger.

Citando a David Hume:

“Desde el punto de vista masculino el objetivo es claro: enhebrar a cuanta damisela se nos cruce. Claro que para que la sociedad funcione todos debemos que reprimir nuestros instintos primitivos ya que de lo contrario la sociedad sería un gran bestiario orgiástico donde aniquilaríamos hasta el último de nuestros espermatozoides.”

Igualmente estos sentimientos salen cada cuanto en algún cantico cromañón típico de los carnavales estilo Gualeguaychu ¿Qué por cierto para que creen que se festeja sino para tener una razón para darnos todos masa? ¿Para qué mierda ir a dormir en carpa a un lugar de por si antihigiénico?