“La Estrella de Rock”

…Salgo del camarín.  La banda soporte había terminado y anunciaban mi nombre por los altavoces.

El griterío era infernal. El estadio estaba a reventar de gente.

Por un estrecho pasillo llego a la escalinata detrás de un cortinado. Mi banda ya estaba arriba y tocaba unos acordes, ahí, en ese momento subí al escenario.

El humo y las luces me encandilaron inicialmente hasta que mis ojos se acostumbraron.

Con un puño en alto a modo de saludo crucé el escenario y tomé mi fender de su apoyo. Todos coreaban mi nombre.

Me acerqué al micrófono y grité: ¿Quieren Rock?  Una ovación coronó la pregunta. Y dije: ¡Hagamos Rock!  Miré al baterísta que a una señal mía comenzó la cuenta golpeando los palillos.

Un, dos, un, dos, tres y al cuarto se desató la locura. El volumen era infernal.

Mis tres Marshall en serie donde tenía la viola estaban al mango. En la pedalera de efectos pisé distortion + sustain y delay  y sonaba increíble.

La bola de sonido recorría el estadio de manera envolvente que hacía que literalmente nos moviese de nuestros lugares. El piso temblaba.

Mis dedos iban y venían por el diapasón buscando agudos imposibles. El sonido del bajo te estremecía el estómago. Cada golpe de la batería hacía saltar un foco del estadio.

Las notas de mi guitarra fluían como animales desbocados yendo ordenadamente a encontrase con el acorde perfecto. Parecían latigazos hendiendo la noche negra en el cielo.

Los temas uno tras otro no daban respiro. Ni a la gente ni a los músicos. Todo era caótico pero bien.

El público frenético saltaba y gritaba con cada tema y pedía más, más. Mis dedos comenzaron a sangrar.

Las cuerdas se metían en la carne sutilmente y todo era una orgía de placer. Salpicaduras de sangre manchaban mi camisa. Era el éxtasis.

Sentí un vértigo placentero. Parecía desvanecerme y flotar entre el humo y el delirio de la gente.

No quería que eso terminara. Todo me parecía irreal. Un sueño o una pesadilla.

Un pensamiento cruzó por mi cabeza y fue: Estoy donde siempre quise estar. Mi obsesión era ser una estrella de rock  y lo he logrado, cierro  mis ojos y desaparezco.

 

Abro los ojos y veo a la enfermera poniendo algo en el suero al costado de mi cama. Quiero hablar y no puedo. Tampoco puedo moverme. Llevo mucho tiempo así. Creí escuchar lo que me pasó: cuando terminé mi turno en el banco me encontraron en el baño, desmayado. Tengo obra social que me paga ésta clínica. No quiero volver al banco. Tampoco quiero volver a la vida real. Siempre quise ser músico y que se yo, no se me dio.

Pero tengo el sueño, mi maravilloso sueño que se me repite día y noche del cual no quiero despertar porque en el ¡Estoy vivo!

Me debe estar haciendo efecto el medicamento, me adormila, me serena…cierro mis ojos….

 …Salgo del camarín…la banda soporte había terminado y anunciaban  mi nombre por los altavoces….

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