LA DECADENCIA EN LAS MONOGRAFÍAS Y TRABAJOS DE GRADO

Las monografías o trabajos de grado ocuparon un lugar importante en la tradición académica. Desde la notable tradición griega en los textos canónicos de Diógenes Laercio, pasando por la Academia de Platón, y menos conocidos como Andrónico de Rodas y Salustio.

La Patrística imponía a los escolares el arduo trabajo que siguieron Abelardo y Belarmino, quedando para la memoria el impresionante volumen de ideas de San Jerónimo.

En realidad, la obra monumental de Tomas de Aquino es el resultado de los trabajos del joven preocupado por elaborar una guía sistemática que mostrará todo el conocimiento reunido alrededor de los problemas de la filosofía griega y la tradición cristiana.

Este legado se transforma durante el Renacimiento con la dedicación de cientos de trabajos que abrieron el camino a la ciencia experimental moderna: Dante, Leonardo, Pico de la Mirandola, Bocaccio, y luego Descartes, Kant, Hume, el obispo Berkeley y el espeso volumen de textos de Adam Smith, Ricardo, Marx.

La lista podría continuar con sus matices y variaciones; pero se trata, en síntesis, de destacar que las grandes obras de la cultura académica fueron la composición de breves monografías.

Las monografías escritas han sido una referencia básica de las ideas que transformaron el mundo. Casi toda la cultura moderna es heredera de los textos escritos. Aunque no se excluye el inmenso valor de expresiones no verbales ni escritas en tradiciones legendarias del mito.

La era digital y sucesivas revoluciones en los medios han permitido avances inéditos del conocimiento, sin duda. Ante el libro impreso, el plasma

y la pantalla en miniatura permiten el acceso visual a un universo de información extraordinario. Las nuevas tecnologías del conocimiento abruman, si les comparamos con la pluma y el papel usado manualmente por Newton o Keynes al escribir sus obras.

Paradójicamente, estos avances de la sociedad con sus formas estrambóticas y ligeras, sus manifestaciones líquidas y pasajeras han dejado muy poco espacio para la tarea del pensar.

Y sin ideas, los usuarios masivamente se han transformado en una población funcionalmente analfabeta.

Estos efectos negativos de contraste entre el consumo masivo de medios y la incapacidad de pensar se reflejan en las monografías.

Contando excepciones, los trabajos de grado reproducen por defecto algunas de las siguientes dificultades:

  1. Dificultades del tema o el problema elegido.

El estudiante se inclina hacia problemas cuyo alcance queda por fuera de sus capacidades o el tiempo que debe dedicar a resolverlo.

La preferencia por temas de coyuntura conlleva el riesgo de perder de vista la tradición y la disciplina en la cual se ha formado.

Algunas monografías se limitan a reproducir experimentos realizados o confirmar investigaciones hechas.

El resultado termina con puras afirmaciones tautológicas. Cuando esto sucede, en realidad, el tema escogido no hizo parte de un problema.

Con esta dificultad salta a la vista la falsa formulación de hipótesis y el desconocimiento que el estudiante tiene del campo de problemas relacionados.

  1. La endogamia y el localismo.

La poca disponibilidad de apertura al mundo circundante lleva al estudiante a resignar su monografía al entorno local.

Llevado por la idea del pensamiento “práctico”, escoge resolver algún aspecto de la economía, el comercio, el gobierno o la vida doméstica.

Si le suma que tiene amigos, familiares y cercanos al asunto preferido, nada mejor que sentirse con el calor que da la tierra.

Este aspecto es un mal generalizado en las mentalidades cerradas. Y la falsa creencia que la información local es menos dificultosa de obtener. La investigación de nivel siempre debe responder al carácter comparado de los problemas y/o los temas escogidos.

  1. Sobre el uso bastardo de los modelos.

He escrito algunos comentarios sobre los modelos y es importante destacar las graves consecuencias que tiene un dato equivocado o una interpretación demasiado optimista con los resultados derivados del modelo.

El estudiante que se hace profesional con un trabajo defectuoso termina cumpliendo un pésimo desempeño como profesional. Y con malas formulaciones de orden teórico, se diseñan también malas políticas públicas.