Hablando de Música (1ra. Parte)

Aquí les dejo un texto escrito para nuestro blog de un verdadero amante de la música:

“En mi niñez estuve rodeado por la música.

Tenía tíos guitarreros, primas que cantaban muy bien.

No eran profesionales, todos tocaban de oído. Ninguno sabía música.

Mi madre cantaba y además conocía las letras de todos los tangos existentes.

No había reunión familiar que no derivara en una guitarreada.

Yo me sabía muchas canciones folklóricas y las cantaba de manera natural sin pensar como ocurría eso.

En algún momento algo me llamaba la atención; Los sonidos o ruidos que se repetían a intervalos regulares.

Es decir, todos aquellos sonidos que de manera constante reiteraban el mismo ruido. 

Algunas máquinas mecánicas; el clásico traqueteo de los trenes, los letreros de Neón que si bien no se escuchaba el ruido que hacían, conservaban esa regularidad con el encendido y apagado.

Me apasionaba encontrarles alguna lógica del tiempo. Entonces me entretenía en contar 1-2-3-etc. en el intervalo entre sonido y sonido, o apagado y encendido y determinar cuánto tiempo había entre ello.

Sin saberlo estaba aprendiendo a marcar el ritmo, o empezar a entender algo que ocurría dentro de la música que cantaba.

También descubrí que podía variar la velocidad de ésa cuenta y no perder el tiempo del intervalo.

Una prueba fácil. Pueden hacerlo mientras caminan, no importa a que velocidad vayan.

Cuenten 1 al apoyar el taco de un pié  y 2 al apoyar el otro pié.

Si mantienen una velocidad pareja van a lograr cierto ritmo. Un-Dos-Un-Dos, como si marchasen.

Repítanlo hasta incorporarlo de manera fluida. 

Ahora prueben sin cambiar la velocidad de caminata contar 1 al apoyar y cuando el pié está en el aire cuenten 2, al completar el paso repita 1-2-etc.

Si sale bien deben notar que el conteo tiene cierto ritmo por la inercia del mismo.

Resumiendo: Empezamos con un TAC-TAC regular en cada paso, introdujimos un tac-tac entre ambos.

Hicimos un TAC-tac-TAC-tac en el mismo tiempo.

Les digo lo mismo, repítanlo hasta que lo noten fluido.

Eso en lenguaje musical se llama subdividir.

Cuando se aprende el valor de cada figura con las que se escribe la música, lo que uno hace es darle el tiempo exacto de acuerdo a la melodía, que encaja matemáticamente en cada compás.

Por ahora no los quiero marear con esa historia.

Los invito a que hagan el ejercicio de la caminata contando. Que además es muy relajante porque ayuda a concentrarse. Y busquen esos sonidos que se repiten, audibles o visuales.

Hay alrededor innumerables casos que ni nos damos cuenta, sin ir más lejos el cursor que titila mientras estoy escribiendo esto.

Les dejo la inquietud.

Buenas tardes.

Alberto Juan”