En las fauces de la locura  

En la película de terror de John Carpenter “In the mouth of madness” (“En la fauces de la locura”) el antagonista elabora una muy interesante reflexión: ¿Y qué tal si la fantasía se hace realidad? ¿Qué tal si la imaginación de un escritor convierte al mundo en un lugar plagado de una oscuridad mórbida e indescriptible?
 
¿Cómo podría ocurrir un evento semejante? La respuesta de Sutter Cane es ferozmente aterradora:
 
“Ese es el problema con las religiones: nadie las ha creído lo suficiente como para hacerlas reales. En cambio no ha sucedido lo mismo con mi obra. Creer, ese es el poder. Cuanta más gente crea más rápido tendrá lugar la transformación. Los ancestros resurgirán desde las tinieblas de tiempo. Los verdaderos habitantes del universo oscuro ¿Puedes escucharlos? Han esperado millones de años su regreso…”
 
La frase “Las palabras crean realidades” nunca tuvo una expresión tan literal. La obra de este escritor ficticio ha comenzado una trasformación hacia una penumbra sin retorno. O tal vez él sea solamente la puerta hacia los terrores antiguos. Las criaturas ancestrales, más viejas que el universo, solo necesitaban que alguien abriera el portal para poder regresar.
 
Esta película es, sin duda, una de las mejores adaptaciones de la obra de H.P. Lovecraft. Si bien no está basada en ninguna de sus obras, todos los elementos característicos de sus cuentos están presentes. Las adaptaciones literales de sus obras al cine no pudieron realmente reflejar la naturaleza cautivadora y terrorífica de sus historias. Esa capacidad de envolver al lector (o en este caso al espectador) y arrastrarlo hacia las profundidades del abismo. Llevándolo a experimentar una realidad de una malignidad y repulsión tales que la locura es el único refugio.
 
Y eso es lo que ocurre en los cuentos de este particular autor: los protagonistas enloquecen al conocer la aterradora naturaleza del universo en el que viven. En la mayoría de sus relatos, aquellos quienes los narran lo hacen desde instituciones mentales. Ahora es muy tarde para ellos. Saben demasiado. Conocen la verdadera esencia de las cosas. Al haberlas visto y sentido en su carne, sus frágiles mentes se han quebrado. Ningún ser humano podría soportarlo.
 
En la película, las obras del escritor Sutter Cane enloquecen a sus lectores. Los vuelven asesinos erráticos. Al principio son unos pocos y solo hace que más personas quieran leerlos. Su literatura es adictiva. Cada vez son más los que leen. Cada vez son más los que creen y enloquecen. Lentamente el mundo se va transformando en lo que escribe.
 
Si todos los seres humanos creen lo mismo al unísono por más que sea una locura, es el cuerdo quien se vuelve el insano. Incluso el cuerdo tendrá que actuar como si lo que creyeran los otros fuera verdad, entrando él en la misma locura. Al final el mundo se vuelve lo que ellos creen porque actuaban en función de cómo si lo fuera.
 
Más que cuidado con lo que deseas, cuidado con lo que creemos. Sin darnos cuenta le damos una nueva forma a este mundo.