El sexo en Argentina

Argentina es una sociedad realmente conservadora. O sea, nos hacemos los liberales pero en el fondo somos unos chupa cirios de mierda. Nos jactamos del matrimonio gay pero la verdad es que acá se coge poco. O por lo menos no se coge lo que deberíamos. Esa manía que tienen las mujeres de hacerse las delicadas cuando en realidad tienen una ganas de comerse una suculenta pija al verdeo es parte de la hipocresía concerniente al sexo que existe en este país bananero. Ojo, no voy a ignorar que las nuevas generaciones de pendejas vienen cada día mas…liberales. Están realmente ansiosas de consumir grandes cantidades de semen lubricante. De hecho, el profesor Ivan Sherkoff de la Universidad de Crimea afirma que una pendeja argentina necesita consumir un litro y fmedio de semen para poder funcionar con normalidad. Lo bueno de estas nuevas generaciones es que no tienen complejos: si les da por enfiestarse con tres flacos lo hacen, si se les da por hacer una orgía con el intendente de Jujuy y sus lacayos, lo hacen, si quieren hacen un trío o un cuarteto con sus mejores amigas lo hacen. Para bien o para mal la sociedad hace oídos sordos (es decir se hace la boluda).

Lamentablemente no puedo decir lo mismo de las generaciones más viejas (25 años para arriba). Estas reprimiditas de mierda tienen una ganas enormes de entregarse al placer y la lujuria pero no lo hacen debido a los prejuicios morales que se les han insertado desde que eran pequeñas. Una paciente, Susana Ramallo de 27 años, me comentó una vez que estaba esperando con ansias su viaje a Brasil para poder realizar la fantasía de estar con dos hombres. Como experto en genitales y analista rectal le recomendé que no esperara a tal circunstancia y se entregara al placer del sexo múltiple en su amada madre tierra.

Pero esto es de lo que hablo, esta sociedad de mierda ha reprimido tanto a las mujeres durante décadas que solo actúan como vulgares putas cuando parten al exterior, mientras que aquí son las conocidas histéricas calienta pijas que producen brotes de violencia y depresión en nuestra sociedad. De hecho hasta la corrupción y la derrota en el último mundial se explican por estos factores (?). La única opción para los hombres de estas tierras salvajes es enhebrarse a alguna ingenua extranjera que viene a estas tierras oscuras para precisamente cumplir su fantasía de follarse un macho latino. La oferta siempre iguala a la demanda, de alguna u otra forma, el tema es abaratar los costos de transacción. Esto lo afirmaba Douglas North y él la ponía seguido…con meretrices de 5 dólares…pero la ponía carajo.

Igualmente citaré las sabias y analíticas palabras del Dr  Vladimir Roshenko, quien ha analizado el comportamiento de las argentinas treintañeras resentidas de la actualidad:

“Estimado Rizzo, mi estudio ha llegado a la triste conclusión que en su país no se coge mucho, y eso se debe al gran sentimiento de culpa de sus mujeres. De pequeñas son educadas para no ser unas putas cualquiera e intentan disimular (no con mucho éxito) que el sexo no les importa en lo más mínimo.  He reunido muchas mentiras cotidianas y comunes de las “damas” sobre su forma de ver el sexo, a la que remitiré mi perfecta y nunca objetada opinión al respecto. Pido disculpas de antemano si alguien no comprende mi culto y académico lenguaje:

Mentira 1:
“… yo solamente lo hago con tipos que la tienen grande!…”
La verdad es que no cogés nunca y te comés cualquier maní, sos una reprimidita de mierda.

Mentira 2:
“… yo no me masturbo, jamás lo hice y jamás lo haré!…”
Vos te colás los garfios hasta la muerte, perra sarnoza!

Mentira 3:
“… siempre salí con tipos con guita!..”
Saliste con tipos que te pagaban el telo, un “feca” y gracias.

Mentira 4:
“… a mi no me interesa que el hombre tenga plata!..”
Es verdad, te interesa que el hombre tenga oro.

Mentira 5:
“… nunca usaría consoladores… ni conozco a ninguna que los use!..”
Vos te metés con calzador un zapallo anco con cáscara hasta que te quedás sin voz.

Mentira 6:
“… a mi no me molesta que mi novio mire otras mujeres…”
Porque jamás se enterará de cuántas pijas has chupado y a cuál de sus amigos le entregaste tu húmeda rosqueta.

Mentira 7:
“… yo quiero un hombre que hable de AMOR!..”
Amor es que se le pare la chota, y punto.

Bien, ¿A dónde nos lleva todo esto?  A una escasa población demográfica y a unas flagrantes intenciones de cogernos a la Carrió. Día y noche nuestra obsesión ronda la penetración de algún culito.
Es por eso que a mi no me importa el sexo; sólo me importa coger.  Y por eso estoy estudiando el comportamiento de una quinceañera de aspecto vicioso que tengo encerrada en casa a la que alimento sólo con vino tinto. ¿Para qué? Para estudiar su hábitat. (?)”

Afortunadamente los tiempos están cambiando y ahora, gracias a la cultura pop, el sexo (que es algo que defiendo hasta la muerte del último de mis espermas habitantes de mi mochila testicular) se está esparciendo en forma gradual pero constante. Aun continúan los malos hábitos como la histeria pero igualmente ese es otro tema.