El príncipe azul

¿Tienes novio? – No, todos los hombres son iguales. Es la respuesta de muchas mujeres a este planteamiento. Si bien existen en el mundo una infinidad de seres absurdos, egoístas, machistas y de todas las categorías originarias de una enorme sanguijuela. Hay seres que aman con una pureza inmaterial que sobrepasa todas las estadísticas.

Las mujeres a mi parecer vivimos en un mundo machista en el cual creemos que el feminismo no está acabando con la mitad de la población, creemos que nuestra forma de pensar es única y que debemos ser amadas a cualquier costa, creemos que el mundo gira a nuestro alrededor y que el hombre es el culpable del 80% de los problemas de la existencia, claramente el otro 20% es culpa de lo demás, nunca será nuestro.

Nos victimizamos por cada acontecimiento que surge a nuestro alrededor; todo nos mata, lloramos y lloramos para llamar la atención y sentirnos compadecidas, mi esposo me maltrata, mi novio me cela, él es un dominante, etc. Pero, acaso nos detuvimos un segundo a frenar la situación cuando comenzaba a suceder. Acaso con el primer insulto hicimos frente y nos dimos nuestro lugar, pues en realidad no; ahora bien, quien nos creemos para pensar que somos las únicas que sienten; qué no podemos abrir los ojos y ver más allá de la nariz, visualizar la perspectiva de los demás; un hombre también necesita afecto, necesita ser comprendido porque al igual que nosotras cuando nos sentimos ventiochudas, ellos tienen también momentos de depresión que alteran su capacidad de razonar, pero nosotras solo vemos que son momentos de tortura, ¡que mamera que mi novio este en esa tónica conmigo!, pero yo digo, ¿quién crees que eres para subestimar a tu pareja?, ¿qué acaso no jodes todos los días de tu existencia por algún motivo?.

No nos queremos dar cuenta que somos más celosas que cualquier fiera sobre la tierra y más frías que un glaciar en la punta de la Patagonia, cargamos con disculpas para todo y no intentamos ser lo mínimamente dulces porque simplemente a él no le gustan esas cosas, “según lo que pensamos”, pero, qué vas a saber si le gustan, si nunca en la vida le has hecho algo así.

Piensa en que te gustaría y hazlo por él, preparar una rica comida sin estar festejando algo, decir que lo amas sin que él lo pregunte, preguntar como esta, como amaneció cuando al salir el sol y te despiertas él está ahí contemplando tu belleza y pensando en cuan feliz es a tu lado; pero no, lo primero que nos viene a la cabeza es porqué está despierto tan temprano, con quien habla tanto por el celular, (aparato diseñado para acabar relaciones de niñas inmaduras dispuestas a torturar a un hombre que solo intenta tener vida social y al cual conocieron mucho después de que el naciera)

Pero que sucede con nuestra vida, chicas, pensemos que antes de que nuestro novio nos conociera ya había conocido a medio mundo en su historia, que por más feo que sea, ya ha tenido otras relaciones y que no por estar ahora con nosotras va a dejar de hablar con alguien que de algún modo hizo parte de su vida, piensa en que ahora te eligió a ti y por el motivo que sea está a tu lado y no al lado de otra.

En el día, solo nos dedicamos al patético arte de odiar el machismo, generalizamos todo el tiempo, pensamos que si un hombre nos hizo sufrir, según nuestro absurdo criterio, todos son iguales y dejamos que lo dulce que llevamos dentro se pudra como una fruta cuando nadie la consume, vivimos encapsuladas en la esfera del desconcierto, somos como las princesas de los cuentos de hadas viviendo en fantasías, claramente no las mismas fantasías que ellas, pero si unas que nosotras mismas inventamos para dar lata, si salió con sus amigos a tomar algo ya estaba seguramente con la otra y por más pruebas que utilice, cualquier palabra que use puede ser usada en su contra, nos convertimos en todo tipo de profesionales, contadoras especialistas en  analizar sus finanzas para que no se gaste más de lo normal con los amigos o amiguitas, abogadas juzgando todo el tiempo con criterios vagos las afirmaciones que él verdaderamente nos hace, medicas pensando que el dolor que tienen de cabeza es simplemente ganas de no querer estar con nosotras, “como si nosotras fuéramos tan sanas que nunca nos duele ni una uña, cuando nos quejamos más que un cerdo en la puerta de la ejecución”. Creemos que somos maestras y que nos la sabemos todas sin ni siquiera saber quién ganó el torneo de fútbol, pero él si tiene que saber quién era el actor de la novela de la mañana. Nos interesamos tan poco en lo que él nos habla que parece más un loro hablándole a la naturaleza que nuestro novio contándonos una anécdota de su vivencia cotidiana y así vivimos una enfermiza locura que carcome nuestro cerebro.

Ahora bien, si un día normal nos levantamos después de una amarga relación en pareja y conocemos a alguien que a nuestro parecer y a simple vista es una completo arrogante, pero nos gusta tanto que no queremos admitirlo porque es muy pronto para algo más y porque a lo sumo es igual que el anterior. Qué pasa si en la primera cita te roba un beso y sin pensar en lo que ya te paso y en el muy mal dicho de todos son iguales decidimos darnos la oportunidad de ser felices con ese chico que nos gustó tanto, decidimos conocerlo mejor y entender su punto de vista; mira qué casualidad, nos apasiona lo mismo, el escribe al igual que yo, ahora tendría un motivo más para conocer a alguien tan interesante y si comienza a comportarse como si no le importara tu existencia en su mundo y decides en cambio de dar un fuerte grito de rabia, preguntar que sucede de una manera amable y dulce, ¡cariño, sucede algo, mira que mañana voy a preparar unas deliciosas alitas bbq quieres venir a mi apto y vemos una peli mientras las comemos! Obviamente, sabemos que va a pasar después de la película, pero en realidad más allá de lo que nos vanagloriamos en pensar y hacernos las santas, ese es el punto final que más nos gusta, el sexo.

Luego pasa el tiempo y después de idas y venidas el decide mudarse contigo porque encuentra en ti, una mujer dulce, llevan compartiendo un par de meses, ya son oficialmente novios pero te parece apresurado. Ojo, ¿quién dice que es demasiado pronto?, ¿por qué dejar para después lo que tú misma sabes que tu corazón anhela? Un día normal después de un tiempo viviendo juntos y conociéndose aún más, él te espera en casa con una deliciosa comida, (obviamente preparada por él y no con la misma sazón que tu) y por más extraña al gusto que parezca, le dices ¡amor, que deliciosa esta, le faltó un toque de sal pero esta riquísima) solo para hacerle sentir que valió la pena el esfuerzo que hizo por prepararnos algo , y no hacer cara de desagrado y decirle ¡oye que horror, ¿qué nunca aprendiste a cocinar, qué no conoces ese ingrediente secreto llamado sal?! Y obviamente despotricamos a grito herido.

Sería verdaderamente amable de nuestra parte hacer por el algo que amaríamos que el hiciera por nosotras, pero pensamos que no merece tanto porque nunca hace algo por nuestra vida, cuando ni siquiera imaginas el esfuerzo que ha hecho por estar a tu lado y amarte a su manera, por aprender a hacer cosas que jamás hizo, porque en verdad, fue tan consentido que hasta hace poco aprendió a hacer un café.

Así vamos cada día de nuestra existencia, matando cada sentimiento dulce que nuestro corazón emite y naufragando en el mar de la amargura, sin pensar que un día no encontraremos a alguien que nos ame de verdad, porque nos damos a la tarea de buscar a un hombre perfecto y no aceptamos que así como la mujer perfecta no existe el príncipe azul solo fue para cenicienta y no crearon más versiones. Y si seguimos así, en cambio de un príncipe nos quedaremos con el sapo del estanque al que todas odiamos pero no queremos alejar.