“El Legado” (Cuento corto)

 De nuestra consideración:

Con el debido respeto nos vemos en la penosa tarea de comunicarle el deceso de su tío Oscar Sanchez.

Y le comunicamos que por expreso pedido de él  lo nombra heredero de sus bienes, además de una pensión vitalicia mientras su empresa subsista. El detalle  de todo figura al pié de ésta carta.

Dado que este suceso se produjo en el exterior,  la  empresa se hará cargo de todo lo relacionado con el papeleo, traslado, etc. Le estará llegando en breve la guitarra de su tío, incluida en su testamento.

Adjuntamos una carta dirigida a ud. Que estaba  entre sus papeles y al parecer no le pudo mandar.

Por nuestra parte podemos decir que fue una gran persona. Tenaz impulsor de la empresa que montó y dejó a eficaces y fieles seguidores de ese emprendimiento. Así lo recordaremos.

Le hacemos llegar nuestras condolencias.

                               A su entera disposición.                     

                                                                                                                    La Empresa.

La verdad que no me esperaba algo así. Mi tío era una persona inquieta, muy vital, me pregunto que le habría pasado. La última carta de él fue hace tres, cuatro meses, creo.

Era hermano de mi madre. Cuando lo conocí yo tendría 12 o 13 años. Siempre viajaba. Decía que su lugar en el mundo era su espíritu y lo quería sentir libre, sin anclajes que lo maniataran de ninguna manera.

No obstante, en algún momento había armado una empresa la cual delegó y el recibía su participación en una cuenta bancaria y pudo no tener que preocuparse por el dinero.

Pero sé que su pasión fue la música.

Me mandaba fotos de ciudades y países para nada turísticos. A él le interesaba lo ancestral, sus orígenes, sus instrumentos, los ritmos, quería ver si quedaba algo de eso en la actualidad o el “progreso” había devastado esa riqueza cultural.

Esa era una buena razón para viajar tanto. No llevaba mucho equipaje, una mochila y su guitarra.

Nunca se casó, ni tuvo hijos. Sus pocos parientes ya mayores estaban  muertos. Al igual que yo, estaba solo. Mis padres habían fallecido siendo aún chico. Viví unos años con una tía hasta que me independicé. Ella murió hace poco.

Con mi tío tuvimos en un momento muy lindos encuentros donde me enteré un poco de su vida. De cuando dedicándose exclusivamente a la música tocó en infinidad de bandas de la época. Acompañaba en grabaciones a importantes solistas de fama internacional y era muy requerido cuando algún extranjero venía a cantar al país.

Pero a pesar que ganaba muy buena plata con eso. Se cansó de esa vida. Me lo confesó en una carta: Me dijo: Amo demasiado la música y siento que la estoy bastardeando. Yo le contesté: ¡Pero estás tocando la guitarra que es lo que te gusta! ¡No me sirve! Me decía, la música es otra cosa.  Hablo del “espíritu” de la música.

De la afinidad del alma con los sonidos, de la relación entre los cinco sentidos. Los sonidos son ondas, vibraciones, vos pensá: La nota universal “LA” la cuál se afinan los instrumentos, es una frecuencia que oscila en los 440 ciclos.  Imagínate que hubiese una frecuencia para poder afinar el alma humana. Yo encontré personas que pude pensar que estábamos en una misma frecuencia en determinadas cosas, pero no con todas me pasaba lo mismo.¿No sería espectacular que hubiese un afinador con esa nota?

Yo a esa altura no entendía nada. Por ese entonces estudiaba economía y lo que me contaba para mi era chino mandarín. Llegué también ha pensar si no estaría un poquito “tocado.” De cualquier manera y a través de su relato era un apasionado de lo suyo, no cabía duda.

En el sobre de la empresa estaba la segunda carta, la que me había escrito mi tío. La abrí.

Querido sobrino:

Te quiero agradecer en primer lugar por estar ahí. Fuiste un punto de referencia importante en mi vida. Si bien tuve amigos con quién compartí muchas cosas, creo que vos, a tu manera, llegaste ha comprender lo que sentía. Es por eso que quiero decirte unas pocas cosas. No los tomes como consejos. Es algo que le hubiese dicho a un hijo de haberlo tenido.

Después de viajar por casi todo el mundo, hurgando en sus historias musicales, lo que aprendí a conocer fue a las personas que me abrieron sus corazones. Cada uno de ellos que hablaban de su música les brotaba el fervor, la pasión, esa pasión por sus instrumentos no importaba cuál fuese. Como se encendían sus ojos explicándome los ritmos y lo intrincado de sus melodías. Estuve en muchas tribus alejadas de la civilización. En algunos casos tuve que usar interprete  para hacerme entender.

En su manera de vivir estaba el compromiso de ser auténticos. No los movía ni el dinero ni ninguna otra cosa.  Nada mundano les atraía. Tampoco lo conocían.

Todo lo hacían con placer, la alegría era su recompensa, el compartir cantando o bailando. Vi la comunión de sus almas.

En algún momento mi cabeza hizo el “clic,”y entendí el mensaje.

Para resumir lo que te quiero decir.

Persistí en tus convicciones, seguí tu instinto, tus deseos, no transes por lograr objetivos que no querés. Escucha tu corazón.

Sobrino: No me encuentro bien de salud. En algún lugar de los que estuve me pesqué un virus difícil de curar según los médicos.

Dejé instrucciones en mi empresa con respecto a vos y mis bienes. Acéptalos de buen grado, usalos como te parezca.
Te encomiendo mi guitarra, no por su valor, sino por querer pensar que mi espíritu se encuentra dentro. Es que siento que renaceré en el sonido que le puedas sacar algún día.

Por último: No te dejes doblegar.

Te dejo el afecto entrañable de mi recuerdo de tu madre y a vos te digo: ¡En cada nota que escuches, en cada melodía, en cada ritmo, te estaré acompañando!

Cuídate mucho.

                                                  Te ama

                                                 Tío Oscar.

 

Para concluir les cuento que luego de desencantarme con mi profesión de economista, he renunciado a mi trabajo.

Estoy  tomando clases de música, armonía y composición. En este momento hice un alto en mis viajes donde rememoro un poco en como cambió mi vida con aquella carta, que releo de vez en cuando. Junto a mi mochila recorro el mundo buscando esa afinación universal de mi alma, Espero encontrarla,  junto al recuerdo de mi tío que me acompaña desde su guitarra que llevo conmigo.

Si les sirve esta historia, Les propongo: busquen su nota especial.

Sus almas están afinadas, solo hay que apagar el ruido externo y querer escucharlas.

Hasta que nos volvamos ha encontrar les dejo la inquietud.

Abrazo grande

¿Te gusto el artículo? ¿Lo odiaste tanto que te hizo vomitar? ¿Si fuese una comida lo comerías sin tragar?

DEJA TU COMENTARIO