David hume: ser mas positivo y descubrir tu pasión

Mi nombre es Adrian Des Champs pero mis amigos me llaman Hume (si por el filósofo). A diferencia de otros apodos, a este tuve la oportunidad de elegirlo. ¿Porque elegí llamarme como el célebre filósofo? No porque me guste la filosofía claramente, sino por que quedé fascinado con la vida que vivió este singular personaje. Fue por azar que comencé a investigar sobre el famosísimo filósofo escocés.

En aquél entonces era un estudiante de Economía en la Universidad de Buenos Aires leyendo sobre teorías del comercio internacional. En uno de los tantos libros que me mandaron a leer encontré una inusual carta de David Hume dirigida a su mejor amigo, el economista y filósofo moral Adam Smith. La carta básicamente era un ruego para que este último cuidara su salud. Al aparecer había estado todo un año encerrado en la casa de su madre sin salir a descansar o para juntarse con su amigos. David, preocupado por las actitudes antisociales de su amigo, le rogaba que saliera más y que viniera a sus celebres “reuniones” de filósofos donde el vino, la buena comida y las mujeres no habían de faltar.

Hume sabia que Smith estaba creando una obra sobre la economía política sin precedentes. Una que luego fue conocida como “La riqueza de la naciones”. Pero también quería a su amigo y, al ver la forma en la que se aislaba y no cuidaba su salud, decidió escribirle dicha carta. En tono bastante coloquial que parafrasearé a continuación en español moderno le dijo:

“Adam, querido, déjate de joder. No puedes seguir así. Entiendo que estas escribiendo una obra muy importante pero, ¿Realmente vale la pena que pongas en riesgo tu salud y te pierdas las delicias de la vida? Ademas, conozco a tu madre y realmente no es bueno que sigas viviendo con ella. Es muy insoportable. Lo peor de todo es que si terminas por enfermarte, yo perderé a un amigo y el mundo perderá a un gran filósofo. Así que dejate de idioteces y ven a la fiesta este jueves que daré en mis aposentos. Invité a la Srita Gallbrigth y me dijo que tiene mucha curiosidad en conocer tu “obra”. Como veras se te esta regalando así que no seas idiota y ven a disfrutar de los placeres de la vida. Vendra Voltaire y los otros franceses. Hasta el loquito de Rousseau. Ellos dicen que los escoceses no podemos aguantar ni dos tragos de vino. ¿Estas dispuesto a tolerar ese insulto?

Tu amigo

Hume

PD: Trae Fernet con coca”

Bueno, me tomé ciertas libertades al parafrasear la carta pero básicamente esa era la idea. Y lo cierto es que me dio mucha curiosidad investigar sobre este singular personaje. Nacido de familia noble venida a menos, David fue un tipo de lo mas jovial. A diferencia de sus colegas filósofos, él si que disfrutaba la vida. Desde sus inicios era conocido por ser un gran amante de las fiestas, el vino, la buena comida y las mujeres. Una gran seductor según dicen. Siempre dispuesto a ayudar a sus amigos, a compartir agradables momentos y, por supuesto, a tomarse las cosas con humor. Otra perlita histórica sobre su vida que tuve la fortuna de encontrar fue cuando su editor le pregunto a su cincuenta años recién cumplidos si le interesaba publicar otro libro más, a lo que Hume contestó con sutil caballerosidad:

– “Mi amigo, debo negar su oferta. Estoy demasiado viejo, demasiado rico y demasiado gordo. Ademas este mes tengo fiestas todos lo días.”

Un genio, sin duda. Como sea, en sus escritos se puede leer entre lineas su picardía y optimismo hacia la vida.

En fin, al enterarme de todos estos detalles sobre David Hume y al releer la carta enviada a su queridisimo amigo Adam Smith, me di cuenta de algo: yo era Adam Smith. Me la pasaba encerrado estudiando sin hacer otra cosa de mi vida. Todo el tiempo pensando en trabajo, estudio y sin llegar a disfrutar ninguno de los placeres de la vida. Y no hablo solo de fiestas, comida y mujeres, sino de relaciones significativas. También me percaté que tenia un gran amigo que hacia lo mismo que Hume: siempre me estaba invitando a fiestas a las que yo me negaba a asistir. Fue en ese momento que decidí cambiar mi estilo de vida y comencé a disfrutarla mas a vivir cada experiencia, a viajar mas, a conocerme mas. Esto me llevó a vivir distintas etapas. La primera, a la que llamo recuperando el tiempo perdido, consistió en salir mucho, ir a fiestas y aprender a seducir mujeres. Y luego una de las mas tardías en la que busqueé conocerme más y buscar una tener una relación significativa con alguien.

Yo quería ser Hume. Quería ver la vida en forma positiva y disfrutar cada momento. Quería ayudar a otros que, como yo, habían ocupado el rol de Adam Smith y eso es lo que me llevó al mundo de la introspección y el desarrollo personal.

En mi primera etapa hice lo que normalmente hacia con todos los temas que quería aprender: analizaba y entrevistaba a personas exitosas para descubrir el secreto de su éxito. Y eso fue lo que hice, hablé con decenas de amigos de amigos y los observé incontables noches para modelar su comportamiento. De esta investigación surgieron numerosos escritos los cuales fui publicando gradualmente. Alguno con un tono académico heredado de mis tiempos de investigador y otros como relatos y fábulas heredadas también de mi infancia donde escribía apasionadamente cuentos cortos. Supongo que así descubrí mi gran pasión, mi propósito en la vida: narrar historias, ya sea en forma de contenidos audiovisuales como en forma escrita. La vida tiene sus vuelta de los mas extrañas.

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