Cuanto más cambian las cosas más siguen igual

Decidí escribir esta reflexión debido a que me llegó a través de una  amiga y colega un articulo concerniente a la ausencia de cambios en el ranking de los economistas más influyentes del mundo. El artículo fue escrito por el columnista Federico Fubini y publicado en la página: www.project-syndicate.org, titulándose “El espacio de mercado restringido de las ideas económicas” (“The Closed Marketplace of Economic Ideas”).

Lo que el escrito sostiene, básicamente, es que entre el 2006 y el 2015 este ranking, elaborado por el sitio “Ideas.RePEc.org“, ha conservado (pese a cambiar el orden) prácticamente los mismos nombres. Teniendo en cuenta los gigantescos cambios acontecidos en la economía mundial en dicho periodo (como la crisis financiera internacional y el ascenso de China como potencia hegemónica mundial), la permanencia de la mayoría de los economistas en el ranking es un hecho sencillamente absurdo. En este sentido el autor afirma:

“Dado los masivos y inesperados cambios, uno estaría aun mas sorprendido por lo que no ha cambiado: la forma en la que los economista piensan de ellos mismos y su disciplina (…) A pesar la profunda e inesperada agitación económica y financiera de la década pasada, la influencia intelectual de aquellos cuyas teorías sufrieron más permanecen invariables.”

El autor también destaca que estos economistas provienen de países desarrollados (o, de no ser así, que realizaron sus estudios en los Estado Unidos), son caucásicos, mayores a sesenta años y, en su mayoría, hombres. Lo que habla que este “mercado”  se restringe a una demografía especifica y posée importantes y curiosas barreras de entrada. Este significativo hecho me recuerda un viejo proverbio sobre el poder en los Estados Unidos que escuché alguna vez: “Este país sigue siendo gobernado por unos pocos hombres blancos y viejos.”

El autor declara que es irónico como el mercado de las ideas económicas sean de tipo ineficiente y que posea altas barreras de entrada (jerga de economistas) preguntándose: “¿Acaso los economista más influyentes estarán tan obsesionados con defender sus propias ideas que ignoran (o peor) reprimen la innovación proveniente de cuadrantes inesperados?” Y afirma: “Para un grupo de personas tan comprometidos con los mercados libres y enamorados de la “destrucción creativa”, esta es una cuestión que debe ser tratada urgentemente. La respuesta podría tener enormes implicaciones, no solo para el crecimiento intelectual, sino también para el bienestar humano.”

Con respecto a esto último, debo decir que, mi opinión personal es que el autor peca de ingenuo o de idiota. A ver, nadie niega que: la economía como ciencia ha dejado de ser un espacio de discusión desde hace cien años, ni que los autores heterodoxos sean ignorados constantemente y que no se les permita publicar sus ensayos en las revistas mas “prestigiosas”, ni que los premios Nobel sean otorgados solo a economistas que se mueven dentro del llamado “main stream” de la economía (llamándose economía neoclásica, ortodoxa, etc…). Lo que critico es este planteo “ingenuo” del autor al afirmar que el motivo por el que esto es así sea la negativa de un grupo de economistas a abandonar su rol de “lo más influyentes” y cuestionar sus ideas. Estos economistas están donde están porque sirven un propósito: crear, sostener y defender un marco pseudo científico que justifique políticas económicas que benefician a grupos de interés específicos. Esta no es ninguna novedad, como se muestra en el documental ganador del oscar “Inside Job” a muchos de estos economistas se les pagan por escribir ensayos que justifican políticas que benefician a los mismos grupos que les pagaron por escribir dichos escritos. El documental directamente denuncia a estos “mercenarios” como participes activos de la crisis financiera internacional, la cual tuvo nefastas consecuencias para miles de millones de personas en el mundo.

Lo gracioso es que estos “economistas” son considerados los referentes científicos cuando en realidad deberían ser enjuiciados por participar de una estafa global de proporciones catastróficas ¿Son valiosos pensadores solo porque son Jefes de departamentos en las más prestigiosas universidades (Harvard, Cambridge, etc…)? Para nada.Son puestos ahí porque las mismas universidades son herramientas de manipulación para crear esta justificación “científica” para la implementación de determinadas políticas económicas. Uno de los responsables directos de la crisis financiera internacional fue Larry Summers quien, desde distintos puestos políticos que ocupó durante la década de 1980 y 1990 implementó cambios en las regulaciones financieras (para el beneficio del lobby para el que trabajaba) que una década mas tarde provocaron la crisis financiera internacional. Precisamente este fatídico personaje fue presidente de la Universidad de Harvard desde los años 2001 al 2006 por lo que no es de sorprender que la mayoría de los ensayos que fueron escritos por economistas de dicha universidad durante dicho período hayan defendido la desregulación de los mercado de derivados. Este es uno de los incontables ejemplos que ilustra como esta elite de economistas se trata, en realidad, de una herramienta para legitimar medidas especificas. La verdad no veo la diferencia entre estos pseudo intelectuales y los antropólogos del nazismo que eran contratados para justificar el holocausto desde el punto de vista científico.

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