Como tener sexo en el mundo de la noche

Volviendo al tema del humor y el ingenio a la hora de levantar mujeres jóvenes, como dije anteriormente, estas solo quieren diversión, por lo que no las vas conquistar con aburridos sermones sino con emociones, humor e ingenio… Bueno, solo con emociones a veces. Sobre todo, este es el caso si estás pensando en discotecas (o boliches como les decimos en Argentina). Ahí todo es rápido, la música es fuerte y la adrenalina esta en los niveles más altos. Además, la mayoría de la gente está borracha o drogada así que no importa demasiado el contenido de lo que dices. Debes adaptarte al lugar, es decir moverte, bailar, sonreír. O sea, estar al mismo nivel energético que las chicas. Si lo sé, puede ser cansador, así que por ello existen las bebidas energéticas y otras sustancias. No las recomiendo porque te hacen mierda pero si no te queda otra…

¿Te has preguntado quienes son los personajes de la noche que más chicas jóvenes ser levantan? Dejame darte una pista: la respuesta tiene que ver con las emociones. La disco es el centro de la diversión por lo tanto la entrada al lugar es clave y aquel que provea dicha entrada tendrá más posibilidades de besarse con una chica, de recibir un favor sexual o, directamente, de irse a casa con ella.

Un amigo mío, de hecho, se hizo Relaciones Públicas (RRPP) de uno de esos antros para, precisamente, poder alcanzar el objetivo de fornicar más fácilmente. Y, la verdad, es que mal no le fue. Se enhebró a muchas pendejas. Igualmente él me decía: “el verdadero poder lo tienen los “patovicas” (guardias de seguridad de la entrada) ya que son el cancerbero de la noche”.

Así es, estos energúmeno adictos a los esteroides y cruzados del bocho fornican más que los Relaciones Públicas porque tiene más poder en el micro mundo de la noche: deciden quienes entran y quienes no al epicentro de la fiesta. He hablado con estos personajes y me han contado la cantidad de veces que alguna pendeja les exprimió oralmente su bastón viril o de como se la apretaron vilmente en un callejón.

También escuché a muchas amigas de 25 años recordar todas las travesuras sexuales (mamadas, orgías, tríos, zoofilia), que habían hecho cuando eran pendejas. Ya no lo hacen tan seguido porque chupársela a un patovica para entrar a una disco a los 25 años es bastante triste. Es de gato viejo como decimos en Argentina. Además se supone que ya tienen plata para pagar la entrada.

En conclusión, a las mujeres les encanta el sexo (más que a los hombres tal vez) y a diferencia de los hombres, que se “garchan” (fornican) lo que pueden, las damiselas se “empalman” lo que quieren. Así que, si eres hombre y soltero (o pirata), sal por las noches con la mentalidad de que muchas mujeres salieron en modo frenesí sexual. Y si son jóvenes, más todavía porque tienen el libido por las nubes.

Volviendo al tema de los que tiene “el poder” en el mundo de la noche, los otros personajes que la “mojan” seguido son los proveedores de diversión en estado material: los barman. Tengo otro amigo que, con el único propósito de engarzar cortesanas (disculpe mi bajo lenguaje, no sé cómo expresarme en español neutro sin repetir expresiones), le pidió al dueño de la discoteca (que era amigo de él) que lo dejara ser barman en su establecimiento.

Aclaro que mi amigo era un tipo que ganaba muy bien y tenía su propia empresa. Él solo quería “ponerla” y estaba dispuesto a “trabajar” extra los fines de semanas para lograr su objetivo. Es más, lo hacía gratis porque plata no necesitaba ¡Que voluntad señores! Y sí, es admirable. Su meta podrá ser polémica para algunos pero su voluntad para llegar a su objetivo es admirable.

Lo mejor de todo es que lo disfrutaba. Se ponía a bailar sobre la barra mientras preparaba tragos especialmente elaborados luego de una extensa investigación por la Internet de cómo hacer los mejores batidos. Lo gracioso es que, al cabo de dos semanas, la recaudación de la barra que manejaba subió un 500%. El dueño de la disco, agradecido por el inusual amento de las ventas, le ofreció un porcentaje de las ganancias. Él dijo con un toco seco: “No me interesa la plata, quiero poder dentro de este lugar, dame poder y estatus, es lo único que quiero”. Entonces el dueño lo puso a cargo de todas la barras. Al cabo de unos meses ya tenía estatus dentro de ese micro mundo. Sabía lo que quería y lo obtuvo: incontables encuentros sexuales a cambio tragos (triste) y siempre se iba acompañado al amanecer. La voluntad y la constancia son claves para el éxito (cualquiera sea tu objetivo claramente).

Finalmente los que tienen el mayor ratio de “sexo por sustancias” son los proveedores de productos ilegales: marihuana, cocaína y las tan de moda sustancias sintéticas (éxtasis, LSD y derivados). No estoy recomendándote que te vuelvas dealer. Lo único que hago es describir la realidad: estos tipos son los que más pendejas penetran ya que proveen la “diversión” en estado puro. Polémico sí, pero es la realidad.

De hecho, el arquetipo de hombre ideal para una mujer 20 no es un abogado de Harvard sino un delaer de cocaína. Por supuesto que, ya a los 30, tiene que sentar cabeza y encontrar un buen proveedor (de comida no de merca/ cocaína) por lo que el abogado de Harvard es una opción más rentable a largo plazo. Por supuesto, el fino caballero nunca sabrá sobre todas las pijas que ha chupado y todas las veces que ha entregado su húmeda “rosqueta” en forma inmediata a cambio de una onzas de éxtasis. Es más, ella dirá que es virgen. Por supuesto, a él lo hará esperar tres meses para el sexo. No vaya a creer que es una cualquiera. Además querrá asegurarse de que el honrado caballero está buscando algo serio.

Finalizo con una jugosa anécdota de un amigo cirujano plástico que como la mayoría de los pertenecientes a esta profesión son poseedores de una moral bastante cuestionable. Este singular personaje se había hecho cirujano plástico simplemente para poder tener más sexo con mujeres jóvenes. Y debo decir que mucho éxito tenía ya que, cogerse una pendejea con baja autoestima (que son la mayoría de las mujeres que se someten a estos procedimientos) es bastante sencillo.

El tipo no tenía muchos problemas de ética: apenas terminaba la cirugía le mandaba un mensaje a la paciente para concretar una cita y, en la mayoría de los casos, aceptaban. Por supuesto que la cita era en su departamento para ahorrar tiempo. Es más, en una ocasión los puntos de sutura de una de estas damiselas comenzó a desprenderse mientras lo montaba salvajemente a nuestro querido cirujano ya que solo habían pasado unas pocas horas de la operación.

También penetró a la novia de un paciente mientras éste estaba en recuperación. Así que ya lo sabe: si usted va a hacerse una cirugía estética, no lleve a su pareja con usted, sobre todo si tiene baja autoestima y, por ende, es impresionable ante el estatus de un médico y ante una falsa muestra de dulzura. Estos seres inmorales no perdonan y “cogen” todo lo que camina. ¿No me cree? Miré lo que el genio del neuro marketing Jürgen Klaric dice sobre este ambiente en su libro “Véndele a la mente, no a la gente”.

“Pero hay que tener mucho cuidado de cómo se usan las neuro ventas. Una vez me llamaron para hacer un taller en un congreso de cirujanos plásticos. Cuando llegué, los veía como hambrientos y empecé a sentir el ambiente pesado. En menos de media hora me di cuenta, por las preguntas, que todos ellos querían aprender cómo vender cirugías a la mala. Imagínate, un doctor puede operar máximo a tres personas al día, pero creo que querían usar las neuro ventas para operar a nueve, por decir algo. Entonces, durante cinco horas me la pasé repitiendo a cada rato que primero estaba la ética. Me di cuenta que es un sector peligroso y nunca más volví a aceptar hacer un taller para este segmento”.

Más claro échale agua. Lo terrible es que mi amigo no se detuvo ahí. Al poco tiempo descubrió que la marihuana era una excelente forma de llegar al sexo sin muchas habilidades seductoras. Y que la chicas de 18 a 23 años se mueren por ella. Triste lo sé. El mundo se fue a la mierda tan gradualmente que ni nos dimos cuenta. Como sea, lo que hacía era ponerse en la puerta de la disco y decir: “¿Fumas porro?” “¿Vamos a mi casa fumar?”. Y así todas aceptaban.

Una vez le pasó que estaba con un amigo y unas chicas les preguntaron si tenían cocaína. Como él ese tipo de substancia no consumía ni proveía (algo de ética tenía), no supo que hacer, así que mintió y les dijo que sí pero que la tenía en su casa. El problema con las pendejas cocainómanas es que, a la inestabilidad emocional que conlleva su edad, se le agrega la inestabilidad por su adicción la cual las hace bastante peligrosas. Al llegar a su apartamento la chicas se pusieron frenéticas y comenzaron a exigir el producto con agresividad. “Malditas ninfas descerebradas” pensó él. “Qué carajo hago ahora?”. Justo cuando él y su amigo empezaban a experimentar pánico, les vino a la cabeza un pensamiento salvador: “¡Hay azúcar impalpable en la cocina! Lo peor que les puede pasar es una rinitis y sería mucho más sano que la cocaína”.

Es increíble lo que una mente inmoral puede pensar para justificar su accionar. En fin, fueron a la cocina y les ofrecieron el azúcar a las chicas diciéndole que era la tan ansiada droga. La chicas aspiraron como dos aspiradoras automáticas y luego del tercer “saque” dijeron: “¡Como pega esto!” Sí, el efecto placebo. Gracias a esta mentira “blanca”, el cirujano y su amigo terminaron la noche realizando una orgía de proporciones bíblicas.

¿Qué conclusión podemos sacar de estas historias? Que aquel que no fornica es porque, o no quiere, o porque es muy pajero (no tiene la voluntad) para lograr ese objetivo. La voluntad es clave. Si tanto te obsesiona el sexo y quieres sacarte el morbo hay formas eficientes, como lo describen estas historias sin embargo se requiere voluntad y persistencia. Para lograr tus objetivos hay que trabajar.

Coger/follar/ garchar no es la único en la vida pero si quieres sacarte el morbo hay formas de tener sexo con mujeres hermosas encontrando el nicho adecuado y teniendo la constancia y la paciencia para llegar a tu meta. Ahora bien, si eres un “pajero” y no tienes constancia, empieza a trabajar para adquirirla porque sin ella no podrás lograr nada en la vida. Y si logras sacarte el morbo de empalmarte a una mujer hermosa te darás cuenta que la vida consiste en más que en eso y es cuestión de encontrar tu pasión, comer un rico asado con los amigos y encontrar una (o varias) mujeres con las que valga la pena recorrer el camino de la vida.