Analizando el orgiástico carnaval de Gualeguaychú

Mis estimadísímos colegas filósofos

He decidido escribir sobre una de las experiencias más surrealistas que he vivido en las tierras del Rio de la Plata: el célebre carnaval de Gualeguaychú . Debo admitir que he participado de orgías de proporciones épicas en mi amada Escocia pero no de una naturaleza tan anómalas como la de este carnaval celebrado una vez al año en cierta provincia mesopotámica.

En mis épocas, la orgías eran eventos de celebración filosófica. Nos juntábamos con los “muchachos” positivistas, los contractualistas y hasta los de la ilustración inglesa que, si no fuese por dichas “festicholas”, no la hubiesen puesto nunca. La damas se deleitaban con nuestros simposios mientras era enhebradas vilmente por nuestro bastones viriles. De hecho durante dichas “comilonas”, fue que surgieron las grandes ideas que posteriormente fueron plasmadas en mis ensayos.

Por ese motivo siempre lo invitaba a mi buen amigo Adam Smith, para que anotará todas los versos que salían de mi boca durante dichos eventos. Debo decir que más de una vez han salido incoherencias debido a mi estado alcohólico, las cuales publiqué de todas formas ya que, cuando uno es un reconocido intelectual, la gente asume que todo lo que publica es oro puro. Debo admitir que no es así pero bueno, necesitaba del vil metal para financiar mis célebres partuzas.

Un ejemplo de lo mencionado fue aquella vez que escribí sobre un cometa que cruzo los cielos. Reproduciré el dialogo con Adam en español porteño ya que debo adecuarme a los nuevos tiempos:

Yo: Cheeee Adaamm, ¡Mirá el cielo boludo! El cometa…el cometa se está cogiendo a la luna..¡Aanotá, anotá!

Adam: Hume, estas hecho mierda…dejá de decir boludeces. Me quiero ir a la mierda ya es re tarde…

Yo: Que decis chabonnnn, son las once recién…y ahora llegan las minusas…Son la loquitas amigas de Rousseau.

Adam: ¿Viene JJ? Nooo es un pelotudo, siempre arma bardo ese….

Yo: Uuhh que buena que está la luna…

Adam: Me voy a la mierda che…

Yo: Paraa Adam no seas amargo…

En fin, así era Adam. Me acuerdo que una vez le presentamos a la señorita Galbright para que la pusiera de una buena vez…Lo tuvimos que encerrar en la habitación con ella, como le habíamos hecho a Santo Tomas de Aquino. Lo peor es que al final todos nos la enhebramos a la señorita Galbrigth y el muy otario de Adam se enamoro de ella. Y eso no fue todo, ella que quedó preñada y me enchufó a mí la cosa. Me tuve que rajar a Francia para que no haya “quilombo”.

Como sea, volviendo al tema que nos compete, la diferencia entre aquellas épicas orgías filosóficas y el susodicho carnaval era que en este último evento no había ningún pizca de esfuerzo mental e intelectual por producir algún tipo de revolucionario pensamiento. Por el contrario parecía una orquesta de cromañones descerebrados bailando al compás de una celebre canción: “Si nos organizamos cogemos todos”.

Debo admitir que había muy poca organización ya que pocos cogían. Los machos bailaban, saltando y golpeándose unos a otros en un abultamiento frenético de cuerpos humanos. Alrededor de aquel patético espectáculo, las hembras observaban atónitas el triste entretenimiento. Se mantenían alejadas ya que de entrar en el abultamiento masculino sus chances de morir ahogadas en semen lubricante iban a aumentar en forma violenta.

La forma en la que los machos intentaban atraer la atención de las damiselas (que por cierto estaban cubiertas de indiferencia) eran mediante ritos y comportamientos dignos del National Geographic.

En fin, luego de enfiestar a un grupo de libidinosas cortesanas junto a mi buen amigo Milton, me dirigí a a la sombra de un árbol para leer uno de mis ensayos favoritos del célebre politólogo Maquiavelo cuando uno de estos grotesco cromañones me dijo con un tono tosco: “¿Tenes que rendir una materia?” a lo que yo respondí: “No, solo leo bajo la sombra de este árbol.” A lo que el cavernícola respondió: “¿Trajiste un libro? No tenes vida chabón”.

Nota mental: organizar mis propias orgías filosóficas….