Amor en tiempos de Tinder

La interacción comenzó en Tinder. Honestamente los juegos virtuales me estaban cansando. Si bien sé que es una materia más de la carrera del levante, igual me produce cierta irritabilidad. Tal vez porque siempre fui medio anti tecnología y preferí lo directo, lo físico. De ahí que mis avances en este juego de la seducción hayan sido más directos y naturales. En fin, al ver nuestra correspondencia de gustos le mande:

Yo: “Parece que nos gustamos”.
Ella: “Si, eso parece, hola”.
Yo: “Me hizo reír el lema que pusiste en tu perfil, te lo voy a robar para el mio”.

Había puesto: “desesperados y alzados abstenerse”. Lo que me produjo cierta gracia y pensé que se vería gracioso en mi perfil. Es importante remarcar que mi comentario fue genuino, o sea no fue una frase “de rutina” o copiada del juego virtual de otra persona. Aunque parezca una tontería ser genuino es clave y aún más en una interacción frente a frente donde el lenguaje corporal podría traicionarte. En este caso era un juego cibernético pero siempre se nota, incluso en la fría pantalla de un celular.

Ella: “Robe nomas! ”
Yo: “Estaba pensando que otra cosa robarte…tenes alguna habilidad secreta?”
Ok, ahora volví a las rutinas. Pero la verdad me estaba pudriendo un poco.
Ella: “No.. a ver que te puedo ofrecer. Mmmm soy muy directa, si te quieres robar eso está bueno.”

Eso que puso es interesante, si ella es directa y dijo que estaría bueno que yo me robara eso, me está diciendo: Sé directo, eso es lo que me gusta.
Yo:“Ta bueno… pero eso ya lo tengo como habrás notado. A ver… que es lo más loco que hiciste en tu vida?”.

Acá volvía a las putas rutinas, tal vez porque me estaba costando entrar en lo directo por miedo a perder la interacción. En general en el juego virtual si uno es directo y va de una a proponer una salida la mina se siente intimidada o se niega. Sobre todo si es “pendeja” ( de entre 18 a 23 años). Ahora, si tiene más de 25 años (y sobre todo más de 30) la cosa es distinta. O sea, a las pendejas les gustan los jueguitos e ideas y vueltas pero a las de más de 25 ya no tanto, ya están cansadas. Saben lo que quieren y no quieren perder tiempo. O sea si quieren garchar van de una y si quieren algo más te lo van a decir. En este caso, era claro que estaba buscando alguien con quien salir y no un “garche”. Esa etapa ya la había pasado y no quería ningún “alzado”.

Ella: “Mmm no sé. Nadar en el mar profundo, distancias largas (no atlántico), ¿Vos?
Yo: “Saltar de un acantilado de 20 metros. Me gustan las mujeres originales, haceme una pregunta bien original como la que te hice. Después yo te hago otra. Así es más fácil conocerse.”

Bueno, otra vez con las rutinas y los jueguitos (en este caso el juego de las preguntas) y ¿Cuál es el resultado? En este caso ella deja de hablarme porque no quiere jugar jueguitos. Ojo tampoco quiere exponerse y definitivamente no busca un encentro casual sino algo más. Pero efectivamente no quiere jueguitos y pérdidas de tiempo. Y para ser honesto yo tampoco, entonces me la juego y pongo lo que quise poner desde el principio.

Yo: “Siendo honesto, me aburre la dinámica del chat (genuino), si querés nos juntamos a tomar algo en persona así es más fácil.”
Ella: “Si el chat es muy aburrido, MUY!”
Yo:”Excelente ya tenemos dos cosas en común. Vivo por Palermo y trabajo en el Centro. ¿Cuando podes?”
Ella: “¿Que estás buscando en Tinder?”

Llámenlo una prueba o como sea, pero creo que lo que ella trataba de ver es que quería, o sea un garche o algo más (básicamente si era un tipo serio). Entonces le respondo con honestidad y replico (yo también tengo derecho a saber).

Yo: “Conocer mujeres, ¿Vos?”
Ella: “Conocer chicos… Ojo! Conocer a la persona no un “hola que tal soy Juan este es mi pito…¿Querés? “ Triste la situación y súper aburrida la cosa.”

Seamos realistas casi ninguna mina quiere a un “Juan” y tienen razón, porque Juan es un pelotudo. Incluso aunque estén re calientes van a preferir alguien con un poquito más de cerebro y tacto que Juan.

Yo: “Lo entiendo, hagamos así vamos a tomar algo a la tarde, charlamos y si da salimos otra vez. Y sino va más nos despedimos y cada uno sigue con su vida.”
Ella: “Si eso tiene lógica”
Yo: ¿Podes mañana o este sábado?
Ella: No, no puedo. Ya tengo armado el fin de semana. Tomá mi Facebook, agrégame y hablamos por ahí. Este chat no me gusta.

Justo me iba de viaje así que el chat siguió por Facebook, supongo que en el fondo quería saber algo de mi antes de verme personalmente (lo que tiene sentido). Al fin y al cabo algo de confort es necesario para que ella supere “el miedo a que el flaco sea un sociópata u un loco”.

Por otro lado a mí no me importaba esperar ¿Por qué? Porque me encaraba minas todos los días y cada vez mi puntería mejoraba más. Ya había pasado más de un año de que comencé a mejorar mis habilidades seductoras, o más bien a mejorar como persona, a auto superarme. Me había mudado. Había retomado terapia. Había empezado a establecer metas. A definir que quiero y, sobre todo me había decidido, a conseguirlo.

¿Y qué quiero? La mayoría de las personas no se hace esa pregunta porque tiene miedo. Siempre ponen excusas para no hacer lo que quieren, para no ir en busca de lo que les hace feliz. No es fácil, el miedo al fracaso es una poderosa fuerza paralizante pero puede ser vencida si uno se lo propone. Tengo nuevos amigos con los cuales armo salidas, fiestas e incluso grupos de meditación. Hasta vamos a clases de salsa juntos.

Creo que hacer algo en grupo es clave para la constancia de cualquier actividad. Constancia, esa es la palabra clave, es decir la realización de una actividad en forma gradual pero rutinaria. Eso produce que aparezcan nuevos hábitos positivos que remplazan a los hábitos negativos(hábitos de comportamiento y hábitos emocionales por supuesto). Como mejor, hago deporte todos los días, duermo ocho horas por día. Hasta que no haces eso no te percatas lo importante que son esos hábitos para todos los aspectos de tu vida y,por supuesto, para la seducción. A esos hábitos le agrego el de meditar, veinte minutos todos los días. Otro hábito subestimado por la sociedad. Había comenzado a meditar con un grupo los sábados y yo solo todos los días hacía como tres meses. Lentamente, sin tener expectativas, empezaba a ver los beneficios exponenciales que tenía para mi calidad de vida y, por supuesto, para autoestima.

Ahora empiezo a tener una mentalidad de abundancia: hay millones de minas y si una no me da bola tengo otras millones que si lo harán. Viajo, conozco gente, disfruto el momento, el ahora, el presente. Dejo de deprimirme por el pasado y sentir ansiedad por el futuro. Busco mi propósito, el “para que” de lo que hago. Lo que guía las metas (el “que”). Defino mis valores claramente y les soy fiel. Con respecto a la seducción, defino mis estándares: que busco en una mujer, que acepto, tolero y definidamente que no tolero de una mujer. Porque si tengo claro lo que quiero ya no pierdo tiempo en minas que no soporto o que no me gustan. Ahora yo soy el que tiene la mirada de aprobación, ya no voy a pedir opiniones femeninas. Voy, hablo de lo que se me da la gana y subcomunico “este soy yo, estos son mis valores ¿Sos realmente valiosa para ser merecedora de mi tiempo?”

16 de mayo
Yo: “El domingo me voy a salta toda la semana. Te escribo a la vuelta Si querés hablamos durante la semana. Podes contarme algo sobre vos. Que buscas en la vida, más allá de lo laboral o lo sentimental?”

27 de mayo
Yo: “Ya volví de Salta. Vamos a tomar un café esta semana. Cuando podes? Mi celu es xxxx”
Ella: “?”
Yo: “!”
Ella: “Italia la foto? La de la portada de FB”
Yo: Croacia. Enfrente de Italia. Y es mas lindo.
Ella: Si cara de Mediterráneo tenia. Como se llama la ciudad amurallada? ES más barato que Italia no?
Yo: Hay varias, pero creo que referís a Duvrovnic. Sisi mil veces más barato. Voy a volver y aprender los idiomas eslavos.
Acá hablamos de que nos gusta viajar. De su pasión por Grecia. De que nos encanta la comida exotica. Y la comida en general etc.
Yo: Vamos a tomar algo el sábado a la tarde. Mientas haya sol así no me convierto en vampiro. Y si da (como dicen ustedes las mujeres) vamos al restaurante turco persa.
Ella: Vivo en zona norte. Pero si podemos ir a tomar algo el sábado a la tarde.
Finalmente como una amigo iba para esa zona le pedí que me acercara y quedamos en un café a las 17hs.

Primera salida

Aproveché que un amigo tenía que viajar para zona norte y le dije que podía ir ese fin de semana para allá. Independientemente de la inversión, me pareció lógico que el primer encuentro fuese por donde ella vivía. Al fin y al cabo era un extraño que había conocido por un medio virtual.

Nos encontramos en un shopping. Era una linda rubia de 30 que de hecho parecía mucho menos. Nos sentamos y le comenté que me parecía gracioso el encuentro ya que era el primer encontronazo de Tinder. Le dije que, honestamente, vine porque, de hecho, me encantaba conocer gente nueva y hacer nuevas amistades (por eso voy a eventos y me pongo a hablar con todo el mundo). A ella le pareció muy excelente lo que hacía y me comentó que, ha de hecho, le gustaba hacer lo mismo.

Fíjense que mi idea no era impresionarla, sino comentarle genuinamente lo que me apasionaba hacer (conocer gente) y que me gustaba la aventura. Si a ella le gustaba que fuera así, bien. Y si no, me voy a otro lado y no la veo más. Así de simple debe ser la cosas. El mundo es grande y las aventuras posibles infinitas.

Me habló sobre sus viajes y su vivencia en el exterior. Me pareció fascinante. Luego salió el tema de la seducción y nos pusimos a hablar de ello. Ya había hablado del tema con otras minas con las que salí y ya sabía que errores no cometer. Ella se prendió con el asunto y hablamos de como seducir a una mujer. Ella me contó que ya se había encontrado con 14 flacos de Tinder pero no había pasado nada con ninguno. Siempre los hacía venir por una cuestión de seguridad. Me pareció comprensible y bromeé. Le dije: “Ah, entonces yo vendría a ser el “chongo” numero 15, me voy a ser el tatuaje en la nalga izquierda” (típico comentario que suelo hacer). Después no reímos de la breve interacción que habíamos tenido en Tinder.

Le dije que la entendía pero ella la próxima vez tendría que venir a capital sino ya sería demasiado. Ella me dijo que le parecía bien y que conocía un buen restaurante de comida turca. Finalmente nos fuimos de la confitería y la acompañé a tomar el colectivo. Había buena química. Su sonrisa era natural y fresca. La saludé antes de irme y mientras me alejaba ella me dio esa mirada con una sonrisa que decía “quiero volver a verte”. No le besé. Sentí que no era el momento. Había visto mucho “nabos” que siempre hacían lo mismo y eran “alzados” y desesperados. Probablemente más de uno se le había tirado. Dicen que es mejor quedar como zarpado que como quedado. La verdad todo depende de la situación. Lo mejor siempre está en el medio. Ni muy zarpado, ni muy quedado.

Luego de la salida seguimos en contacto por unas semanas chateando por Facebook en forma discontinua sobre nuestras pasiones, cine, etc… En un momento le digo que mi amigo iba a ir para allá de vuelta y podía acercarme el viernes pero ella no contestó a tiempo y ya había arreglado otra cosa. O sea no estaba pendiente esperando si ella podía o no. Simplemente, si veo que no contesta, sigo con mi vida.
Habían pasado dos semanas de la última salida. Finalmente quedamos para un sábado a la mañana. Dos días antes de la salida me había enviado este mensaje:

Ella: Podemos encontramos mas temprano mañana?
Yo: Okas
Ella: Bueno, ¿A donde vamos a ir? A tu casa no
Yo: Obvio que no venís a mi casa. Si apenas te conozco. Mira si sos una asesina en seria.
Ella: Si ¿Porque no? Una kill bill.
Yo: A lo sumo te llevaré a un telo.
Ella: No telo tampoco. Ni nos besamos.
Cualquier estudiante de psicología o PNL sabe que si ya mencionó el hecho de besarnos (aunque sea en forma negativa) es que ya pensó en la posibilidad de hacerlo. Si vos le decís a alguien, o incluso a vos mismo “No voy a hacer tal cosa” o “No hagas tal cosa”, la mente de uno entiende “hace tal cosa”. Para no ahogar la semilla que ella misma ya había puesto en su mente (la idea de besarnos).cambié de tema.

Yo: Espero que te guste la comida de países exóticos.
Ella: Si (smile emoticon), pero no muy picantes.
La segunda salida

Habíamos quedado para comer en un restaurante de comida árabe. Nos pusimos a hablar de diversos temas hasta que de repente hubo lo que yo llamo,n tema de conexión. Es decir un tema de conversación que conecta a las dos personas. Creo que, exceptuando casos excepcionales, siempre existe algún tema que conecta a las dos personas y constituye un punto de enganche para que la interacción fluya.

A partir de ahí, ya no son necesarias las rutinas. Ni siquiera el juego de las preguntas (aunque este es una buena muletilla en caso de que la interacción sea muy escueta o no se esté conectando con la persona). No es necesario porque ahora estábamos disfrutando la interacción.

Cuando estas disfrutando la charla todo fluye con río. Te interesa lo que la otra persona dice y no tenés miedo de expresarte. Obviamente nunca deberías tener miedo de expresarte pero bueno, lleva tiempo llegar a ese estado de seguridad. Es como charlar con una persona que ya conoces (amigos, colegas, familiares, etc…) solo que, si generaste atracción, ya no estás en la zona de amigos.

El punto de conexión, aunque parezca trillado, fue que de chica ella veía la serie de Viajes a la estrellas (iba la convenciones y todo) y, de hecho, yo también. Luego nos pusimos hablar de los caballeros del Zodiaco y otras series.

En un momento, ella me confesó que era media nerd en el colegio. Yo le repliqué que yo también lo fui pero que me había vuelto una versión mejorada de mí mismo. Después fuimos caminando por Palermo. Empecé a notar ciertos de talles. Por ejemplo que siempre trataba de que la cartera que llevaba estuviera de lado contrario al que estaba yo. Cuando iba a su lado izquierdo ella llevaba la cartera en el derecho y viceversa. Sin la cartera es más fácil agarrarla y acceder al beso. También me ofreció un chicle de menta (esta también puede ser considerada una buena señal de que quiere ser besada).

De repente algo se apoderó de mí. La agarro y le digo “para un cacho” y la intento besar. Ella pone la mejilla y sonríe. Seguimos caminando y hablando. Veinte minutos después intento lo mismo con más firmeza. Ella se resiste. Entonces digo: “Bueno me voy para el otro lado”. Ella sonríe y viene hacia donde yo estoy caminando. La agarro y la beso, ella sonríe. Continuamos caminando. Ella quiere tomar un té. Yo le digo que conozco una confitería (que está enfrente de mi casa). Llegamos y le digo: “mira si quieres un buen té, tengo de los mejores en mi casa que está ahí”. Ella se niega y entonces le digo con un tono como tratándola de inmadura: “Por favor, que mal pensada que sos, están mis compañeros de depto” (esperaba que no estuviesen). Llegamos y estaba uno de ellos. Es buena onda. Nos mos estamos a hablar los tres.

Él es un gran maestro de la seducción y en esta situación el mejor aliado posible. Él habla de mí de forma fantástica. Ella se queda impresionada. Ahora, quiero aclarar que lo que él dijo sobre mi no fueron las típicas frases vacías que se dicen en los boliches y bares cuando se hacen los encares con un amigo (tipo: “es el mejor tipo que conozco” “es un groso”, etc…). Esto fue una obra maestra. ¿Por qué? Porque todo lo que él decía lo sentía y de hecho era verdad, estaba siendo genuino. Resultaba que el día anterior yo le había hablado de la situación del país y de la economía en general (tema que me apasiona) y él se había quedado impresionado por la forma en la que explicaba esos complicados asuntos. Entonces, él le comenzó a decir a la mina que nunca había conocido alguien que explicara también esos temas y con tanta precisión y cosas así. Ella se quedó anonada por la admiración que él sentía por mí. Ella me miraba con admiración. Todo lo que él pensaba sobre mí era cierto, él estaba siendo genuino, ella se daba cuenta.

En un momento ella me había comentado que justo había un capítulo de viajes a las estrellas que no había visto. Le propuse ir a verlo. La computadora estaba en mi habitación. Ella entra a la habitación. Yo cierro la puerta. Nos recostamos en la cama. Empezamos a acariciarnos. Yo intento elevar la temperatura. Ella se resiste en forma juguetona. Al final de un rato ella mira la hora me dice que tiene que ir. Esta indispuesta no quiere quedarse. La acompaño a la parada.

Esto fue un sábado. El lunes ella me dice que el día siguiente iba a capital a hacer un trámite y me dice de vernos en una confitería. Le digo que sí.

Tercera salida:

Nos encontramos en la confitería. Le digo de ir a casa, ella dice que no. Nos levantamos y caminamos por la calle. Vamos hablando mientras caminamos hasta llegar a la puerta de mi casa. Ella pasa y me dice: “Pero no abuses de mi ¿Eh?”

Pasamos al depto. Se sienta en el sillón y se pone a hablar con mi compañero. Ella me pide ver el video donde aparezco en televisión (había salido en la tele hacía unos días atrás). Le digo que venga a mi cuarto donde estratégicamente esta puesta mi computadora. Entramos al cuarto y yo cierro la puerta. Mientras vemos el video le masajeo la espalda. Luego comienzo a besarla lentamente y nos recostamos en la cama. Alternamos charla con besos y caricias. Intento subir la temperatura de mis caricias y ella me para pero sonriendo.

Continuamos por una media hora tirados en la cama besándonos y jugando. En un momento ella pregunta la hora. Ella quería irse y me decía de acompañarla a la parada. Yo le dije que se quedara a lo que ella replicaba no. Empezamos el jueguito del “sí y el no” mientras ella se ponía sus zapatos.

Esto no iba para ningún lado. Allí recordé lo que me dijo un viejo maestro sobre respetarse a uno mismo. De respetar mis valores, de saber que tolerás y que no y de ser congruente con ello. Ya tengo una mentalidad de abundancia, hay millones de mujeres a mi disposición ¿Pasa algo si pierdo a esta? No, no pasa nada. Sí, me cae bien, pero hay cosas que no tolero y estoy dispuesto a llegar al final para defender mis valores, para respetarme. La última vez se había ido porque estaba indispuesta y era entendible pero ahora no había excusa, dos veces lo mismo no. No me gusta que me boludeen, no voy a tolerar esto. Ella se pone las botas. Yo la miro seriamente y le digo educadamente pero en forma firme: “Si te vas no volvés más a esta casa, y no te voy a volver a ver. Realmente quiero que te quedes pero si te vas, se terminó”. Ella me mira preocupada.

Acá podría meter todo un análisis sobre como yo dije eso porque sabía que ella había invertido un montón y todo eso y que al ponerla contra la espada en la pared con ese planteo, ella iba a quedarse. Si, puede verse desde ese punto de vista, pero la verdad es la siguiente: en ese momento mi mente no estaba analizando así las cosas y no dije eso como una frase vacía de rutina. Estaba siendo coherente conmigo mismo, y en mi mente estaba pensando, “Bueno ¿A qué bar voy a esta noche después de que le abro a esta mina la puerta que, por cierto, no voy a ver más porque no entra en mis estándares?”

Y era la verdad. Ni la calentura, ni el miedo al rechazo podrían con eso. Me hice una promesa a mí mismo, que me iba a respetar. Como me lo había enseñado aquel simpático croata loco, que al otro lado del mundo enseñaba a los hombres a ser mejores y estar con las mujeres que quieren estar ¿Si no te respetas vos, como vas a respetar a los demás? Ya no había rutinas y frases vacías, era lo que sentía. Y mi cara, mi expresión y mi lenguaje corporal lo reflejaban. Ella lo vio. La comencé a besar de vuelta y nos recostamos. Me saque los zapatos con los pies. Hicieron un ruido seco al tocar suelo. De repente escuche un sonido similar. Eran sus botas que se desprendían de sus pies una vez más. Pero esta vez iban a quedar en el piso y así fue.

¿Por qué ella se quedó? ¿Fue por la inversión que hizo (según los de la teoría del costo hundido)? ¿O porque vio mi seguridad en mis ojos y comprendió que era un hombre de alto valor (según otra tesis). No lo sé. Honestamente me chupa huevo. Cada científico con su teoría. A mí lo que me importó es que fui coherente conmigo mismo sin importarme el resultado. Y de eso estaba orgulloso.